Nosotros

¿Tu primera vez en el blog? Podes conocer todo lo que hay entre estas páginas en este link.

Mientras, te contamos un poco sobre nosotros y cómo nació este proyecto de vida.

Yo soy Dino, argentino, 1970. Uno de los dos integrantes de esta pareja de casi de 18 años, casado en primeras nupcias en el 2007, con un hijo de casi 3 años llamado Tahiel. En 2009 decidimos abandonar lo que hacíamos (no lo que éramos) para buscar otros horizontes. Yo soy Mago, Ingeniero en sistemas, buzo y fotógrafo aficionado, amante del buen fútbol y por eso hincha de River Plate, hijo, padre, amigo, hermano y hace algunos años, tío.  Me gustan los sabores y las caras alegres, me emocionan las despedidas pero más los reencuentros. Me gustan los cuentos y novelas de Fontanarrosa, el más amigo de los amigos. Disfruto viajar como nada en el mundo. Me gusta sentirme como en casa en cualquier lugar, la pizza y el asado ni hablar, la coca cola o pepsi en su defecto, pero puedo vivir sin helado. Eso sí, no me saquen el chocolate. Descubrí que me gustan las casas museo, los estadios de fútbol y los parques de diversiones. Siempre creí que los malos son muchos menos que los buenos, pero tienen más prensa.

Yo soy Aldana, argentina, 1976. La otra integrante de la pareja y mamá de Tahiel, que comparte con el otro integrante la idea de abandonar lo que hacíamos (no lo que éramos) para buscar otros horizontes. Soy profesora de geógrafa social, periodista, editora y aprendiz de fotógrafa de viajes. Siempre creí que con la docencia y el periodismo se podía hacer algo para mejorar el mundo, pero muchas veces la realidad me fue mostrando otra cosa. Soy amante del buen fútbol, por eso soy hincha de Boca Juniors, del mate con amigos o en soledad, de la cerveza bien fría y de la buena lectura. No puedo levantarme sin un rico café con leche. Todavía sigo enviando postales por correo tradicional y siempre me pone feliz recibir alguna. Escribo diarios de viaje desde los 11 años y me encanta armar álbumes de fotos. Disfruto viajar como nada en el mundo y, desde que pude, cada centavo fue para ello. Me encanta descubrir los colores, sabores, costumbres e historias de cada rincón de este mundo. Creo que muchos de los males que hay en él son por los prejuicios y el desconocimiento hacia el otro. Me gusta disfrutar de la naturaleza, pero creo que amo más las ciudades. “Lo urbano” forma parte de mí y conocer los rincones de las ciudades es una actividad que me apasiona. No me gusta la queja por la queja misma. Me gustan los asados con la familia y los amigos.
Pueden leer más sobre mi y mi trabajo en www.aldanachiodi.com

Los dos hemos decidido dedicarnos a lo que nos gusta: escribir, fotografiar, viajar y hacer magia.

En esta charla Tedx contamos un poco nuestra historia hasta que nos convertimos en FAMILIA VIAJERA.

En esta charla, Dino les cuenta un poco más sobre su cambio de ingeniero a mago.
¡No se la pierdan!

 

Yo soy Tahiel y desde que llegué a este mundo formo parte de Magia en el Camino. Como todo niño de tres años me gusta jugar mucho, hablo sin parar y no quiero que mis papás hablen entre ellos. Todos dicen que soy muy simpático, sociable y que tengo cara de travieso. Debe ser cierto. Me encanta viajar con mis papás, ver las nubes desde la ventanilla del avión y visitar las escuelitas rurales mientras mi papá hace magia. Tengo mi espacio en este blog y les cuento todo en La Columna de Tahiel.

¿Por qué?

(Escrito en julio de 2009, cuando estaba por empezar Magia en el Camino)

Porque la vida no es permanecer y transcurrir, porque lo importante al cumplir años es mirar atrás y encontrar algo, porque cada noche antes de dormir es bueno que haya algo trascendente del día para recordar, porque el mundo no termina en una oficina, porque hicimos lo más difícil: tomar la decisión.

El mundo está lleno de cosas por descubrir y gente por conocer a cada paso… y allá vamos.

Un poco de historia

De chiquito mi papá me decía que yo le recordaba al Cometa Halley ya que mi cuerpo seguía a mi cabeza por el sólo hecho de estar pegado a ella. Siempre fui inquieto, ansioso y curioso, siempre desarmaba todo para ver como había nacido y mi viejo era quien lo volvía a armar. También crecí viendo documentales y soñando despierto algún día poder pisar esos lugares, ver a esos animales pero nunca en un zoológico, mezclarme y comunicarme con personas que no tienen nada en común conmigo: ni mi cultura ni mis creencias ni mi idiosincrasia ni nada… excepto que vivimos en el mismo planeta, casi nada, ¿no?

Hace no mucho más de un año leí un libro titulado “Atrapa tu sueño” de donde que sólo mencionaré dos cosas: la primera dice que el momento más difícil es siempre el primero: comenzar. La segunda dice “no te cargues demasiado porque no te deja mover”. Ambas están repletas de significado, cambiaron algo en mi cabeza y me impulsaron a atrapar mi sueño.

Tengo todo lo necesario, tengo la idea, tengo las ganas, tengo al amor de mi vida que se prende en todo y tengo la magia, la magia en todo sentido, como herramienta para ir ganándonos unos pesos para sobrevivir, la magia de creer que se puede, la magia de irme a dormir cada noche con Aldana, la magia de soñar despierto y tanto mas. Nunca mejor dicho que para seguir adelante tendremos que hacer magia.

El viaje

La idea es ir viajando sin tiempo que nos apresure o “sin fecha de retorno” (mi eterna definición de libertad), durmiendo en casa de gente buena onda (couchsurfing), trabajando, organizando shows de magia, siguiendo al viento y a los vuelos baratos. Queremos conocer Polonia y algo más de Europa, viajar en el transiberiano desde Moscú hasta Beijing pasando por Mongolia, algo del sudeste asiático, visitar Egipto, Turquía, Jordania, Israel, Kenya y la sabana africana. No sé cuánto de todo esto será posible pero la idea está y veremos qué sale.

Comenzaremos el viaje en mayo de 2010 hacia Belo Horizonte, Brasil. Allí nos esperan Luis y su familia. Recorreremos el estado de Mina Gerais y luego viajaremos a Río de Janeiro. Unos 10 días después iremos a la casa de unos amigos (Anita y Taco) en La Haya, Holanda, justo para su casamiento. La idea es quedarnos allí dos meses y desde ahí… a atrapar nuestro sueño y cumplir mis 40 donde el destino depare. Este es nuestro momento y ojala que la magia nos acompañe. Nos deseo suerte.

Los invitamos a compartir nuestras vivencias en este blog.

Los saludan y los quieren

Dino y Aldana

*La frase de cabecera la tomamos de jebluss en http://www.viajeros.com/diarios/rusia/por-los-eternos-caminos-de-hierro a quien agradecemos.

Nota en 2015

Muchas de las cosas que nos propusimos en ese primer viaje se cumplieron y muchas otras, no. Pero lo importante para nosotros es que seguimos en el camino, con algunos momentos muy buenos y otros no tan buenos, como la vida misma. Gracias por acompañarnos.

Un Nosotros un poco más extenso, para quien quiera conocernos un poco más… 

La pasión por viajar no viene de ahora…. creo que uno nace con esa semillita y, con el tiempo, germina cada vez más con mayor fuerza. Tanto Dino como yo nacimos con esa semillita, por suerte nuestros caminos se juntaron y desde ese momento fue un solo viaje para los dos.

Aldana: Los viajes y la escritura siempre formaron parte de mi vida. Desde chica tuve la posibilidad de veranear con mi familia en las sierras cordobesas y, a partir de la adolescencia, en la costa bonaerense. Además, desde los 10 años formé parte de un grupo scout. Esto último me permitió conocer muchísimos lugares de mi país, ya que todos los años participaba de dos o tres campamentos por las distintas provincias argentinas. Yo era la que se quedaba en la carpa con la linterna escribiendo el diario de viaje mientras todos dormían (o intentaban hacerlo).
Una de las cosas que me motivó a estudiar geografía social fue, precisamente, el querer conocer y saber sobre todas las culturas y tradiciones del mundo y sobre cómo cada sociedad se relaciona con su ambiente, lo utiliza y lo modifica para su provecho. Una profesora de geografía del colegio secundario nos explicaba la geografía desde este punto de vista, nos mostraba imágenes increíbles de lugares que yo quería conocer y nos explicaba cómo vivían otras personas, tan diferente a lo que para nosotros era “lo normal”. También quería estudiar periodismo, pero como no se podía estudiar como tal en la Universidad de Buenos Aires (allí había Comunicación Social) y no podía afrontar el costo de un terciario ni de una universidad privada, lo postergué. Pero no me quedaría con las ganas. Siempre fui de la idea de hacer lo que quería para no arrepentirme de no haberlo hecho cuando llegue a los 60 o 70 años. Así que apenas pude estudié periodismo, como una manera de complementar mi experiencia en edición y para poder dedicarme con un poco más de herramientas al periodismo de viajes.

Mi primer viaje de mochilera fue a los 20 años, cuando un domingo, podrida de lo mal que me trataban como vendedora en un Shopping, me di media vuelta, dejé a todos “en banda” y renuncié. Era principios de diciembre. Recuerdo que llamé a mi amigo “el negro” y le pregunte: ¿vas a la cancha? Sí, me dijo. “Pasame a buscar, voy con vos”, le imploré. Y así, vi uno de los últimos partidos del campeonato en que Boca salió campeón, allá por 1998. Volví relajada y con el viaje al sur en mi cabeza. Todo lo que tenía ahorrado era para viajar. Ese verano me fui de mochilera por partida doble, primero al sur con un grupo de amigos y, después, al norte, con una amiga. Ya había conocido casi todo el país. Me faltaba, como lugar turístico, las Cataratas del Iguazú. No esperé mucho, en Semana Santa de ese mismo año, me fui.
Y como si todo se hubiera complotado, ese mismo verano, en febrero de 1999, conocí a Dino. El día que lo conocí jamás pensé que iba a ser mi compañero de vida y de viaje por tanto tiempo (y espero que para siempre…).

Dino: Desde la primaria ya sabía que quería conocer el mundo. Una de las tantas veces en que las maestras se enojaban con Dino por lo inquieto y ansioso que era, una de ellas le preguntó ofendida: ¿pero usted qué piensa ser cuando sea grande? Él, muy tranquilo, le dijo: “turista”. Evidentemente, lo tenía claro. En otra oportunidad, en una clase de geografía, de esas tradicionales en las que sólo querían que los alumnos aprendieran los nombres de los ríos y las montañas, la profesora le preguntó a Dino cómo iba a hacer para reconocer un río si no lo estudiaba. Él le respondió que posiblemente haya un cartel o que, a lo sumo, la guía le iba a decir el nombre.
Pasaron los años y todos los veranos, desde los 16, se fue de mochilero al sur. Desde que salió del secundario se propuso que nunca iba a trabajar en relación de dependencia porque, precisamente, quería disponer de su tiempo para viajar. Y nunca trabajó en relación de dependencia, salvo algunas horas de clases que dio en un instituto y en un colegio, que le permitieron ahorrar pronto para, precisamente, viajar.
Cuando no existía Internet y ya había terminado el colegio, se recorrió las embajadas de todos los países del mundo a los que quería ir para recolectar información que no había en otros lugares. Siempre estuvo en su mente el viaje por el mundo y por tiempo indeterminado.

Nosotros. Ese verano que nos conocimos yo ya me había ido de mochilera al sur y al norte y él estaba estudiando las últimas materias de la carrera de ingeniería en sistemas. A partir del siguiente verano siempre viajamos juntos. Todos nuestros ahorros estaban destinados al viaje del verano, pero siempre eran viajes cortos, de dos o tres semanas, salvo un año que fueron 4 semanas a Marruecos. En nuestros primeros años juntos recorrimos parte del país en auto y después, cruzamos las fronteras: Uruguay, Bolivia, Perú, Guatemala, México, Cuba, España, Italia, Francia, Marruecos y China.

En julio de 2009, tomamos la decisión de realizar un gran paso en nuestras vidas: en mayo de 2010 iniciamos nuestro “viaje sin fecha de retorno” (eterna definición de libertad de Dino). Pueden volver a leer el ¿Por qué?
Ese viaje duró un año y medio e incluyó la realización de un proyecto educativo y mágico y el camino a dedo desde Venezuela a la Argentina. Volvimos a Buenos Aires a fines de 2011. Durante el 2012 realizamos algunos viajes cortos por el país y por  países vecinos y participamos en varios blogtrips. En octubre de 2012 nos fuimos tres meses a África. Esos tres meses viajamos mucho a dedo y llevamos nuestro proyecto mágico por Mozambique, Sudáfrica, Botswana y Swaziland. Durante el 2013 seguimos con los viajes cortos por el país, participamos de algunos blogtrips y esperamos la llegada del tercer integrante de Magia en el Camino. A fines de 2013 llegó Tahiel a nuestras vidas y desde ese momento viaja con nosotros, aunque los viajes cambiaron mucho (y nosotros también).

Mientras, Magia en el Camino sigue con sus tres “patas”:

– el viaje como una forma de vida y de libertad. Vamos a seguir viajando, moviéndonos, escribiendo y fotografiando sobre los destinos para darlos a conocer desde otra mirada. ¡Y vamos a seguir invitando a la gente a ir por sus sueños!

– la magia, como herramienta para movernos y como arte para arrancar sonrisas a todos aquellos que nos crucemos en el camino. Sobre todo en los lugares donde nunca vieron un mago o donde es muy difícil que alguien se acerque para compartir un lindo momento.

– el proyecto educativo, para presentarnos con nuestra charla, muestra fotográfica y anécdotas en aquellos lugares donde se pueda.

Esperamos que nos acompañen!!

 

Aldana Chiodi
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Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
Aldana Chiodi
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