Un laaaargoooo camino a Bucaramanga (Colombia)

 

Queríamos llegar desde Mérida (Venezuela) hasta Bucaramanga (Colombia) en un día, a dedo. Imposible. Tardamos tres.
Todo comenzó el viernes a la mañana en la casa de Marco Antonio y su familia. Nos levantamos a las 6.30 de la mañana para aprovechar el día, pero mientras estábamos preparándonos las cosas se acerca Marco Antonio y nos dice que nos apuremos, que el taxi está en la puerta para llevarnos a la terminal de buses. Nos regalaban el bus desde Mérida hasta San Cristóbal! Además, nos acompañaron hasta la terminal para despedirse y nos dieron un llavero venezolano de recuerdo, con la fecha y sus nombres, como un símbolo de que teníamos las llaves de su casa para cuando quisiéramos volver. Muchas gracias!! Fue un hermoso gesto.
Las carreteras no están muy bien debido a los problemas con las lluvias, por eso el viaje demoró más de la cuenta. Teniendo en cuenta el horario, decidimos pasar la noche en San Cristóbal. Llamamos a Pedro, el profesor de la universidad donde dimos nuestra última presentación de Magia en el Camino – Proyecto Sur en Venezuela, porque él nos había ofrecido un lugar dónde dormir en San Cristóbal. En cinco minutos arregló todo con Javier y Yazmin, una pareja amiga de Pedro, quienes nos fueron a buscar a la estación de buses de la ciudad.

No sólo nos alojaron en su casa, sino que nos llevaron a recorrer de noche parte de la ciudad, fuimos hasta un mirador, pasamos por un pueblito llamado Peribacon y nos invitaron a cenar unas ricas hamburguesas.

Javier y Yazmyn, muchas gracias por todo!

A la mañana siguiente nos prepararon el típico desayuno de la región que se llama pizca andina y consiste en una sopa con papas, huevos y cilantro. Además, se ofrecieron a llevarnos hasta Cúcuta, la ciudad fronteriza del lado Colombiano que queda sólo a una hora de San Cristóbal. Buenísimo, pensamos nosotros, en una o dos horas ya estamos camino a Bucaramanga!

Pero no contábamos con el estado de las rutas por las lluvias, los derrumbes y los cortes. El paso por San Antonio, que es el que más se utiliza, estaba cerrado, y el otro paso cercano, también. Además, había una cola larguísima de camiones esperando para pasar. Nadie sabía el horario de apertura del paso, podía ser en dos o horas o en siete.
Javier nos ofreció llevarnos hasta Puerto Santander y de ahí hacer dedo hasta Cúcuta. Ok, pensamos, vamos… Fue un poco más de una hora de viaje pasando por pueblitos muy pintorescos como Lobatera y San Pedro del Río.

Después de más de 3 horas de viaje llegamos a la frontera y la cruzamos como si nada hubiera cambiado. No había controles de ningún tipo y, por supuesto, no pudimos sellar el pasaporte: ni la salida de Venezuela, ni la entrada a Colombia. Este pequeño detalle será el causante de pasar una noche más en el camino, esta vez, en Cúcuta.
En menos de 5 minutos ya estábamos arriba del auto de Eduard, quien nos llevó hasta Cúcuta. El trayecto suele ser de una hora, pero por el deterioro de las rutas y los trabajos que están haciendo de reparación, tardamos casi dos.
Eduard nos dejó en el cruce de dos rutas y nos indicó que a 1 km estaba el puesto de control para sellar los pasaportes.

Pensamos que no era tan lejos, nos cargamos las mochilas y empezamos a caminar. Las 10 cuadras se transformaron en 15, 20, 25… y el famoso puesto D.A.S no aparecía. Hasta que llegamos a una esquina y ahí estaba. Pero no era el correcto, cosa que ya nos lo veníamos imaginando, pero a todos los que les preguntábamos nos decían que íbamos por buen camino.
Como no dábamos más de cansancio, dejamos las cosas, descansamos un rato, nos comimos nuestra lata de atún con galletitas (indispensable para cuando uno hace dedo) y pensamos qué hacer.
No había muchas opciones, había que ir hasta el puesto fronterizo. Podíamos ir en colectivo (buseta, como le dicen en Venezuela y Colombia) pero no teníamos pesos colombianos por lo que necesitábamos pasar por un cajero. Pero el cajero estaba lejos…
Empezamos a caminar y a las tres cuadras nos llaman desde una camioneta. Eran las personas que estaban en el D.A.S cuando llegamos y habían sido los encargados de decirnos que estábamos en el lugar equivocado. Nos ofrecieron llevarnos hasta el cajero. Menos mal, porque estaba muy lejos de donde estábamos. Uno de ellos nos propuso ir con él y su camión hasta Bucaramanga a la madrugada, pero estaba un poco pasado de copas y gentilmente le dijimos que no.
Del cajero, nos tomamos la buseta y llegamos al famoso puente y puesto fronterizo. Hicimos los trámites del pasaporte mientras comenzaba a llover… otra vez…

Una vez con todos los papeles en orden teníamos que hacer dedo hasta la localidad de Los Patios porque desde ahí salía el camino a Bucaramanga. Nos paramos en el puesto de control de autos, tipo peaje, donde los autos tienen que disminuir sí o sí la velocidad y empezamos a hacer dedo con nuestro cartelito. Eran las 6 de la tarde.
Ahí fue cuando nos vio José (Paco, para los amigos), un trabajador de aduanas y nos llamó para decirnos que ahí no íbamos a conseguir a nadie que vaya a Los Patios y a Bucaramanga y menos a esa hora… entonces nos ofreció quedarnos a dormir en su casa. Teníamos que esperarlo hasta las 7, hora en que salía de trabajar, y nos llevaba a comer algo y a dormir a su casa. Nos inspiró confianza y le dijimos que sí. Era la mejor opción.

Esperando a Paco…

Cuando llegamos a su casa nos dimos una ducha, nos preparó el colchón en el suelo de una habitación que tenía vacía y nos invitó a comer junto a su sobrino y unos amigos. Gracias José por todo!!

Además, dimos algunas vueltas para conocer la ciudad de Cúcuta de noche. Cúcuta es una ciudad moderna y no tiene nada que ver con las ciudades comerciales de frontera que uno suele ver en el camino. Sin embargo, es una de las ciudades por donde va y viene el contrabando de productos entre los países vecinos.
El producto que más nos llamó la atención es el combustible. Como en Venezuela es tan barato (llenás el tanque de una camioneta por menos de un dólar), muchos pasan el combustible del lado colombiano y lo venden ahí. Nos contaron que a veces es la propia policía la que te saca combustible del tanque si lo traes lleno para que no lo vendas del otro lado. Pero, ¿adivinen que hacen ellos con ese combustible que te sacan? Sí, lo venden ellos.
En San Cristóbal (Venezuela) están evaluando la posibilidad de ponerle un chip a los autos para que solo puedan comprar los venezolanos, pero muchos colombianos se compran autos en Venezuela para tener patente venezolana y poder comprar el combustible que quieran.

El tercer día del periplo, nos levantamos temprano y Daniel, el sobrino de José, nos llevó hasta Los Patios, hasta donde estaba el puesto policial. Muchas veces son los mejores lugares porque los autos ahí tienen que disminuir la velocidad y te ven seguro.
Nos pusimos a hablar con los policías y uno de ellos se ofreció a intentar subirnos en un bus hasta Pamplona, a dos horas de donde estábamos. Al parecer, las empresas de buses les hacen favores a los policías en ese tramo y aceptamos. Así fue como viajamos en bus gratis desde Los Patios hasta Pamplona.

En el camino a Pamplona vimos el mal estado de la ruta y nos dimos cuenta de que no iba a ser fácil conseguir alguien que nos lleve a Bucaramanga porque no había mucho tráfico.

Llegamos a Pamplona, volvimos a almorzar nuestra lata de atún con galletitas y nos fuimos a hacer dedo en el lugar donde sí o sí quienes pasaban por ahí iban a Bucaramanga o, por lo menos, en esa dirección.
Pasaban los minutos y las horas y nadie paraba… lloviznaba, paraba, llovía fuerte, paraba, salía el sol, lloviznaba… y nosotros esperando con nuestro cartelito.

Uno de esos personajes de pueblo que tenía un pedo para cuatro y cuando se despidió nos dijo: “Me voy a tomar unos drinks…”

Pasaron casi cuatro horas hasta que paró Israel con su auto y nos llevó!! Fue la primera vez que esperamos tanto tiempo para que alguien nos lleve.
Este personaje hacía el camino desde San Cristóbal a Bucaramanga dos veces por semana y solía “levantar” a mochileros. La ruta atraviesa las montañas, es serpenteante, en algunas partes, y en caracol, en otras. Se ven unos paisajes muy lindos, con las nubes debajo nuestro. Paramos en el camino a comer unas empanadas colombianas (con carne y arroz) y a tomar un té de panela (que se obtiene de la caña de azúcar).
Después de más de cinco horas de viaje llegamos a la casa de Carolina, en Bucaramanga! Gracias Israel por llevarnos y dejarnos en la puerta de la casa!

A Carolina la conocimos en Holanda, era uno de los miembros activos de couchsurfing en La Haya y fue la primera que nos recibió en ese grupo. Casi un año después nos recibe en su casa, con lasagña y amigos!

Todos colaborando para inflar nuestro colchón.

Gracias a todos los que nos cruzamos en estos tres días de viaje hasta Bucaramanga!!!

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Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

11 thoughts on “Un laaaargoooo camino a Bucaramanga (Colombia)

  1. yo debo viajar de mochilero urgente estos dias ! ayudenme! desde la ciudad de bucaramangaCOLombia hasta LOS TEQUES (Venenzuela)auxilio… ya descargue fotos de ruta, pero como nunca he viajado al exterior necesito tips y todo tipo de ayuda guillermoblack1987@hotmail.com porfa agradesco!

  2. hola como estan esta muy bonita la la leyenda y las fotos espero que me recuerden ojala que les valla muy bien y en el camino no hayan contratienpos de ningun motivo cada vez que boy a cucuta y paso por pamblona los recuerdo en el sitio donde los recogi con el aviso de BUCARAMANGA

  3. Hola chicos…Javier y yo jamás nos imaginamos que iban a vivir esas travesías luego de que los dejamos en Puerto Santander, pensamos que iban a llegar a Cúcuta y todo seria mas fácil…..perooo bueno lo importante es que al final todo salio bien a pesar del gran esfuerzo que tuvieron que hacer para llegar a Bucaramanga,…..de todo corazon esperamos que todo les siga saliendo súper bien……todos nuestros mejores deseos para ustedes y saludos para los 2…yasmyn y javier

  4. Hooooola! Leía emocionada todas sus vivencias vía Bucaramanga y me emocioné aún más cuando supe que habían estado en Pamplona. De haber sabido que pararían allí, les habría buscado algunos contactos para que la espera no hubiera sido tan agotadora (aunque como dicen, llegaron a Pamplona de casualidad). Yo estudié állí en un internado de monjitas, llamadas cariñósamente hermanas Bethlemitas, cuando tenía 14 años. Tengo una amiga muy querida que vive en ese pueblito rodeado de montañas que es como una mini-Mérida.
    Me agrada leerlos y acompañarlos en su largo camino. Estoy segura de que la llegada a Argentina será la expeiencia más emocionante de todas: abrazos, risas, lágrimas de alegría por el re-encuentro con los suyos…! Gracias por ‘movernos la fibra’ que es lo mismo que decir ‘emocionarnos hasta lo más hondo’. Un abrazo amigos. Se les quiere.

  5. Me muero de envidia: Colombia!!!! Contadme que planes teneis y os aconsejo algun pueblo si queda de camino, vale? Tengo una buena amiga en Bogota, avisadme si quereis sus datos y le escribo. Un besote desde Pontevedra.

  6. Holaaaaa chicoss!!!
    soy javier (el estudiante de medicina) y me alegra haberlos conocido aquí en bucara.. está de lujos esta página. este es mi correo y espero que sigan andando y sigan siendo ejemplo de muchos soñadores… como yo. Si algún día llegasen a necesitar algo (aunque difícil es que se enfermen por acá) pues con mucho gusto les serviré.

    Chaooo gracias again!!

  7. Que bueno, saber que estan muy bien..que aventura esa de ir a “dedo” a bucaramanga, si mi esposa y yo hicieramos eso mismo, seria una de la aventuras mas grandes que hubieramos hecho..y saber que ese es solo un pequeño trayecto de donde vienen ustedes… y a donde van…bueno amigos sigan adelante y los seguiremos hasta que leguen a su destino final o inicial…Buenos Aires

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