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Proyecto educativo-mágico

  Hay muchos personajes en el mundo que merecen plasmar su vida en un libro. Uno de ellos es Wilmer Peraza, ex guerrillero del partido revolucionario venezolano y el corazón de Guachirongo. De padre fotógrafo y madre artesana, Wilmer (junto con sus hermanos) decidió rescatar el patrimonio de la ciudad que se iba derrumbando poco a poco. Así, juntando rejas, puertas, ventanas, botellas, ruedas y otros objetos que pertenecieron a los habitantes de la ciudad durante otros siglos, fue construyendo, parte por parte, la casa cultural que hoy todos conocen como Guachirongo.

  A las 6 de la mañana nos subimos a la camioneta Toyota Hilux de Raúl. Raúl es un argentino que abandonó Comodoro Rivadavia hace alrededor de 20 años (o más…) cuando la empresa petrolera en la que trabajaba se instaló también en Venezuela. Luego de unos años, él como muchos otros, abandonaron a sus patrones y decidió empezar su propio emprendimiento. Como a casi todos los argentinos en esa época, en Venezuela, le fue bien. Apenas nos subimos a la camioneta, el cielo comenzó a ponerse negro y a unos pocos kilómetros de la salida de Anaco empezó a llover… y no paró en todo el día. A pesar del mal tiempo, cientos de mujeres y hombres se paran al costado del camino con un termo y vasos de plástico para vender café. Las mochilas estaban en la parte trasera de la camioneta y, cuando ya estaban pasadas por agua, conseguimos unas bolsas de plástico para cubrirlas. Mejor tarde que nunca….