¡Por fin vi los pingüinos en Punta Tombo!

Hace dos meses que mis papás me vienen prometiendo que vamos a ver pingüinos. Leímos juntos el Atlas ilustrado para saber dónde viven, vimos dibujos y hasta me regalaron un librito para colorear con varios tipos de pingüinos. ¡Les hicieron tanta fama que yo quería verlos! Ellos decían que a mí me iban a encantar por el tamaño y por cómo se movían, por eso la insistencia.
Tanto insistieron que lograron mi atención, pero el día no llegaba nunca. Solo me decían, “en dos meses”, “en una semana”, “en dos días”, pero el momento nunca llegaba.

Una mañana, me llevaron medio dormido hasta la combi que, finalmente, nos llevaría a Punta Tombo, donde se ubica la mayor reserva continental de pingüinos Magallanes. Mientras Leandro, el guía que nos acompañó en esta excursión, contaba sobre los planes para ese día, yo tenía los ojos entreabiertos hasta que dijo la palabra mágica: pingüinos. Mi primera reacción fue exclamar un “por fin” mientras me terminaba de despertar y mis papás se mataban de risa. ¡Es que por fin los íbamos a ver!

 

 

Llegamos a la reserva, pagamos la entrada y escuchamos con atención las indicaciones del guía. Dijo varias cosas, pero una de las que más recuerdo porque la llevamos a la práctica fue que debíamos quedarnos quietos cuando ellos quisieran pasar por los senderos. Es que para visitar la reserva hay un sendero, parte de piedra y parte de pasarelas de madera, por el que los visitantes podemos transitar. Pero ese sendero cruza la reserva, es decir que pasa por el medio de donde los pingüinos viven, por lo tanto, ellos tienen prioridad de paso. Además, si los tocamos o les impedimos el paso, los desorientamos y luego no encuentran su nido. Si esto sucede, tienen que volver al mar para orientarse nuevamente y comenzar otra vez el camino hasta su nido.
A mí me encantaba que un pingüino se cruzara en el camino porque podía verlo caminar, una de las cosas que más me gustó, y podía verlo bien de cerca.

 

 

Leandro nos contó que la temporada para avistar pingüinos es de septiembre a marzo, por eso estábamos en uno de los mejores momentos. Entre todas las cosas que nos explicó nos dijo que los pingüinos machos llegaban a la costa en septiembre y competían por los mejores lugares para construir sus nidos. Las hembras llegaban dos semanas después y elegían a su pareja. En el mes de octubre cada hembra ponía dos huevos, de donde nacerían los pichones luego de unos 40 días. La colonia de pingüinos adultos es de unos 400.000, pero cuando nacen las crías se llega a los 800.000 ejemplares. Si quieren conocer más sobre este hermoso animal pueden leer información en este sitio.

 

 

Al principio del sendero, solo se ven algunos nidos cavados en el suelo y algunos pingüinos que se asoman o se protegen del sol bajo las ramas de los pocos arbustos de la zona. A medida que avanzamos, los pingüinos son cada vez más y cuando llegamos al mar, la cantidad es impresionante. Ver los pingüinos de cerca me encantó, pero verlos a todos juntos en la costa mientras me sentaba en un banco que estaba como mirador, me gustó mucho más. Me quedé unos cuantos minutos quieto observando. Ni mis papás podían creer que yo estuviera tan tranquilo ahí sentado.

 

Tanto me gustaron que mis papás me regalaron un nuevo amigo. Les presento a Tombo, el peluche que se suma a mis amigos viajeros y que en la foto me acompaña mientras tomo la leche.

 

Información útil

  • El camino por la reserva es de un total de unos 3 kilómetros (1,5 de ida y 1,5 de vuelta).
  • No se olviden llevar protector para el sol y sombrero. Cerca del mar suele estar ventoso y pueden necesitar un buzo. Y siempre es bueno tener agua, aunque solo sean 3 kilómetros.
  • En el lugar donde se presenta la entrada de ingreso y donde los Guardafauna dan todas las explicaciones hay un restaurante/café donde venden, por ejemplo, sándwiches de pollo o choripán por 70 pesos. Allí también hay un centro de información al visitante y un pequeño espacio donde se venden souvenirs.
  • El precio de la entrada es de:
    Extranjeros: mayores $180 / menores $90
    Nacionales: mayores $70 / menores $35
    Residentes: $30
  • No arrojen basura en la reserva. Respeten las indicaciones de los Guardafauna.
  • Si van en su propio vehículo lleven el tanque de combustible lleno.
  • ¿Cómo llegar a la Reserva Natural Punta Tombo?
    Desde Puerto Madryn hay que tomar la ruta nacional 3 hacia el sur por unos 112 kilómetros hasta llegar a la ruta provincial 75. Por esta ruta se recorren unos 21 kilómetros hasta la ruta provincial 1 (de ripio). Luego de unos 38 kilómetros se llega al Área Natural Protegida Punta Tombo.

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Aldana Chiodi

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Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
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About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

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