Cómo viajar con bebés y no desesperarse (ideas sueltas y consejos)

Hace unos días y con motivo del primer aniversario de la Comunidad Viajera en la que participamos dimos nuestra primera charla online sobre esta nueva experiencia de viajar con bebés. Como nos quedaron algunas cosas en el tintero, en este post queremos compartirles el video de la charla y, además, hacer un breve resumen escrito con algunas ideas sueltas y consejos.

En los primeros segundos del video estamos tratando de comunicarnos, pero no se impacientes que empieza pronto.

Cada familia es diferente y, sobre todo, cada bebé y cada expectativa personal de los padres sobre cada viaje es distinta.
Esto es importante porque muchas cosas de las que nosotros contamos a otros padres pueden resultarles muy raras porque sus bebés son mucho más tranquilos que Tahiel. Si tu bebé se queda en su sillita tranquilo jugando con algún muñeco o librito, o si duerme dos siestas por día o si no se despierta de noche o si se queda dibujando media hora, posiblemente tengas momentos más tranquilos que nosotros y el viaje no se vuelva tan agotador. Tahiel es un nene muy inquieto y no permanece en el mismo lugar por más de cinco minutos. Recién ahora que va casi por los 18 meses logramos que se quede sentado a la mesa durante el tiempo que come. Pero, al mismo tiempo, quiere permanecer cada vez menos en el carrito. Para un viaje por las ciudades europeas eso hace que no podamos dedicarle mucho tiempo a caminar por la ciudad tranquilos. Estos son solo algunos ejemplos de cómo influye en el viaje y en el cansancio de los padres la conducta general de cada bebé.
Por otra parte, es muy importante el tema de las expectativas de los padres y del contexto en el que se desarrolla el viaje y esto se relaciona con el primer consejo que dimos en el video y que, creemos, es el más importante y el que engloba todo el resto…

Cambiar el chip

Entender que si queremos viajar en esa edad del bebé (en el video contamos que Tahiel no es ni bebé-bebé ni nene-nene y eso dificulta algunas cosas) no lo vamos a poder hacer como antes. Olvidarse de que el viaje será como los que estamos acostumbrados. No habrá horas de películas y series, de lectura de libros, de caminatas por la playa tomados de la mano, de mirar atardeceres, de caminar despreocupados por la calle sacando fotos, de sentarnos en el cordón de la vereda a ver la gente pasar y a conversar sobre lo que vemos, de disfrutar de una cerveza fresca o de un café calentito, tranquilos, de pasar horas escribiendo, de pasar horas descansando, de pasar horas, simplemente, paseando. No por un tiempo. Los bebés requieren cien por ciento tu atención, no paran un minuto, los tenés que correr todo el tiempo y tienen muchas energías.
Si cambiamos el chip, todo eso no nos afecta porque entendemos que es otro tipo de viaje lo que estamos haciendo. Que estamos para disfrutar en familia, para verlo crecer en otro ambiente, rodeado por otras personas, para deslumbrarnos con cada avance y con cada reacción y con su capacidad de adaptación. A nosotros nos cuesta mucho. Recién ahora, después de más de tres meses de viaje estamos logrando hacerlo. Pero no es fácil.
¡¡Pero no desesperen!! Claro que no es que no se puede hacer nada de lo que nombré en un viaje con bebés. Si el bebé duerme dos horas de siesta, se pueden ver una peli o leer o disfrutar un atardecer. O si se duerme temprano pueden planificar otras cosas. El tema es que en ese preciado tiempo nosotros tenemos que trabajar o ponernos al día con los mails o con el blog o con las redes sociales, porque nuestro viaje se produce en un contexto especial que no es el mismo que el de todos.
La solución también es turnarse. Muchas veces lo hicimos, pero nos gusta estar los tres juntos y hacer cosas juntos. Más allá de que a veces no se puede es una opción para no dejar de hacer eso que nos gusta. Por ejemplo, yo estoy escribiendo esta entrada en el blog mientras Dino y Tahiel se fueron con la chica que nos aloja en Zurich a buscar una plaza para que Tahiel pueda jugar un rato.

Viajar en vehículo

Creemos que a esta edad es una buena opción viajar con vehículo propio (acá no estamos evaluando el tema del presupuesto que puede implicar viajar en vehículo, solo lo estamos viendo desde el punto de vista de la comodidad). El tema de viajar en un vehículo puede solucionar algunos de los “problemas” que se pueden presentar al viajar con bebés. Por ejemplo, se puede transportar una bañera plegable (son muy pequeñas, pero en la mochila no se pueden llevar) o una cuna plegable para los padres que quieren que sus hijos se acostumbren a dormir siempre en un mismo lugar (en el video pueden ver algunas fotos de los lugares donde durmió Tahiel). También se puede transportar una de esas mochilas para llevar bebés en las caminatas, lo que te permite realizar algunas excursiones con senderismo o caminar más tranquilos por las ciudades en las que hay empedrado o muchas pendientes que complican el traslado con el carrito. También, si es un vehículo tipo motorhome el bebé puede tener su espacio con sus juguetes y libros. Al mismo tiempo puede permitirte ahorrar en, por ejemplo, comida y pañales. El tema de los pañales es importante en el presupuesto. Muchas veces en los supermercados hay ofertas muy buenas por cantidad. Si estás con las mochilas no las podés comprar porque no podés cargarlas. En cambio, si estás con un vehículo podés comprarlas y te olvidás por un tiempo largo de los pañales.

Presupuesto no tan limitado

Viajar con el presupuesto limitado implica que deberemos destinar muchas horas del viaje a la logística, ya sea de alojamiento (ya sea por couchsurfing, bewelcome o hospitality requerís tiempo para leer perfiles, enviar requerimiento, responder mensajes. Si es por cambiar noches de hotel por publicidad en el blog o por shows de magia, tiempo para enviar mails, para llamar y hablar con los encargados, para buscar los lugares, etcétera); de transporte (averiguar las opciones más económicas para ir de un lado a otro, lo que se hace navegando en la web o consultando con la gente que te vas cruzando); de comida, etcétera. El tema de la comida puede parecer menor porque pueden pensar que comer, comés en cualquier lugar o cualquier cosa. Pero con un bebé es distinto. Si toma mamadera, tenés el tema de la leche común o maternizada. Si es de la segunda, la lata pesa bastante y tenés que conseguir agua para prepararla donde sea. Si es la común tenés que tener un lugar refrigerado para dejarla. Por suerte nosotros no neceistamos calentarla porque, precisamente por los viajes, desde que nació a Tahiel le damos todo natural de temperatura así no es necesario calentar nada.
Por otra parte no todos los bebés comen de todo, entonces no lo arreglás con un sándwichito. Eso implica tiempo y logísitica para comer. En el video pueden ver algunas fotos inéditas de Tahiel y la comida.
Además, si estás un poco más holgado con el dinero se presentan menos situaciones estresantes. En realidad, es lo mismo que si estuviéramos sin el bebé, pero al estar con él se suma su situación, que puede tener calor, que justo se cagó, que está fastidioso porque tiene sueño, etcétera. ¿A qué me refiero con estas situaciones? Por ejemplo, si uno no está tan ajustado con el dinero puede bajarse del tren, salir a la calle, tomar el primer taxi que ve y llegar al hotel o casa donde se va a alojar y listo. En cambio, si uno no tiene el dinero para eso o prefiere gastarlo en otra cosa se empiezan a sumar las situaciones que pueden ser estresantes. Llegar a la estación, preguntar qué bus nos deja en el lugar que queremos ir (aunque claro que esto se puede averiguar antes), conseguir un mapa, ver donde se sacan los pasajes para el bus (no en todos los países se sacan en el bus, a veces solo en las tabaquerías que no siempre están abiertas o no siempre están cerca de donde estamos), tratar de explicarle al conductor donde te tenés que bajar, etcétera. En el contexto de un mediodía de calor, que se junta con la hora de comer del bebé o que justo se hizo caca en ese momento y entonces uno tiene que ir a cambiarlo y el otro quedarse con las cosas o se junta con la hora de la siesta entonces se pone fastidioso… y podría seguir. A lo que voy es que un mayor presupuesto te simplifica los posibles problemas o situaciones cansadoras que pueden ocurrir. No solo en el tema del transporte, sino también en el de la comida. Si podés sentarte en un restaurante todos los días y que el bebé coma buena comida todos los días es un gran problema menos. Pero en general, cuando uno viaja con un presupuesto limitado no puede hacerlo.
Por eso, si bien es más complicado, a lo mejor si el presupuesto es menos y no tenemos la posibilidad de generar dinero en el camino debemos pensar en hacer viajes más cortos.

Viajes más cortos o sin tanto moviemiento

Relacionado con lo anterior, una opción para hacer con los bebés es viajes más cortos o que no impliquen tanto movimiento interno (el tema es cuando son los padres, como nosotros, que quieren los viajes más largos, pero volvemos a lo del chip). Por ejemplo, si el viaje entero es largo, tratar de quedarse varios días en un mismo lugar. Claro que si estamos viajando con bajo presupuesto no siempre es posible porque por ejemplo, una persona de couch no siempre nos va a alojar mucho tiempo. Pero dentro de lo posible es mejor que no haya tanto movimiento. Nosotros nos dimos cuenta que las semanas en las que nos movemos más Tahiel suele estar más inquieto que en las semanas en las que estamos en un mismo lugar y él adopta una mini “rutina” (lo pongo entre comillas porque no hemos logrado muchas rutinas con Tahiel).

¿Couchsurfing, hotel o hostel?

Si en la casa en donde se van a alojar a través de alguna red de viajeros como couchsurfing hay niños o lo hubo en algún momento y quedaron sus huellas (juguetes, bañadera, plato de plástico, etcétera) es, sin dudas, la mejor opción. Si en esa casa nunca recibieron a un bebé ni saben cómo es convivir con uno, lo ideal es no ir. Pero claro que, en general, es muy difícil encontrar lo anterior, por eso, si vamos a una casa que no está preparada para bebés es mejor hacerlo por poco tiempo. Dos o tres noches, como mucho, es el límite para que no quieran echarte. Claro que siempre, como decimos, depende del bebé. Si es un bebé tranquilo posiblemente no tengan ningún problema, pero a nosotros con Tahiel no nos resultó porque él no se queda quieto y está en la edad en que toca absolutamente todo lo que encuentra a su paso (y si no lo ve, lo busca). Por eso, a nosotros también nos agota estar en estas casas porque no podés sacarle el ojo de encima ni un segundo. En cambio, en las otras casas, que están más acostumbrados o que tienen un jardín o que tienen cosas para bebés, él está más tranquilo y ocupado con esas cosas y nosotros podemos relajarnos un poco más. No es por nosotros que no le sacamos la vista es por lo que puede romper o por lo que se puede lastimar.
En cuanto al hostel y al hotel, la principal diferencia es la posibilidad de cocinar y de guardar algún alimento refrigerado, como la leche o un yogurt. Pero los dos corren con la desventaja del espacio. En general, salvo claro que sea un hotel con pileta, jardín y juegos para chicos como el que estuvimos en Cervia, Italia, el espacio para que los bebés puedan moverse se reduce a la habitación y un chico inquieto encerrado en una habitación no dura mucho sin enloquecer a los padres.

 

Respetar sus horarios y sus tiempos

Esto se relaciona con el cambio de chip del que hablábamos antes y es fundamental para que los bebés no se pongan fastidiosos y también puedan disfrutar. Viajar con bebés implica que todo es más lento. Si estamos caminando por una ciudad y Tahiel se quiere bajar del carrito nosotros sabemos que se terminó la caminata. ¿Por qué? Porque Tahiel no camina en línea recta sino que se va metiendo en todos los negocios que ve abiertos, se sube a los escalones que ve y quiere llevar su carrito. Esto lo vimos en todas partes. Todos los bebés están más o menos cortados con la misma tijera, así que dentro de ciertos parámetros hacen todos lo mismo. Una de las cosas que más les gusta a esta edad es pasear sus carritos. Al principio nos poníamos fastidiosos nosotros porque queríamos seguir caminando, porque no queríamos que se haga la hora de comer si haber llegado a tal lugar… hasta que nos dimos cuenta que no podíamos seguir así, que él también tenía derecho a hacer sus cosas. Así que desde ese momento intentamos acortar los momentos de caminatas largas y tratamos de buscar una plaza o lugar para que él juegue en cada lugar que llegamos. No siempre se encuentra. Si no encontramos, tratamos de que durante el día siempre haga algo “de bebé”. A veces nos pasa que en el lugar donde nos aljamos hay cosas de nenes o bebés entonces puede hacerlo en ese lugar sin necesidad de salir o buscar otro espacio.

Cada etapa con sus problemas

Obviamente que cada edad para viajar (o fuera de los viajes) tiene sus cosas y sus problemas, que quieren imponer sus gustos y actividades, que quieren salir con los amigos, que quieren usar la tablet o la compu o que ya no quieren viajar más con los padres. A pesar de esos problemas a todas las edades, la principal diferencia con los bebés es que se puede negociar. Siempre los padres negocian con los hijos, así que en el viaje no será diferente. Hoy vamos a una caminata, mañana hacemos playa. A la mañana vamos a la pileta, a la tarde a un museo y así sucesivamente. Cuando no son ni bebés-bebés ni nenes-nenes no hay negociación posible. Lo importante es poder disfrutar cada etapa. Yo a veces me adelanto y me imagino conversando con Tahiel sobre lo que siente o lo que piensa de lo que estamos viendo en algún lugar del mundo, pero sé que primero tengo que disfrutar esta etapa que también es linda.
¿Por qué creemos que todos estos consejos son útiles y ciertos?

Porque cuando pudimos aplicarlos estuvo buenísimo! Uno de esos momentos fue cuando estuvimos más de 10 días viajando en una especie de blogtrip por la región de la Emilia Romagna en Italia y casi no tuvimos que ocuparnos de la logística de alojamiento ni de traslados ni de actividades ni de comida y, realmente, nos sentimos que estábamos viajando todo el tiempo. Disfrutamos muchísimo de Tahiel, de sus reacciones y de sus payasadas. Lo llevamos a un montón de lugares para chicos, compartió actividades con nosotros y nosotros estábamos mucho más tranquilos. Casi no estuvimos pendientes de la parte laboral del trabajo y todo fluía más normalmente.

¡¡Viajar con bebés es AGOTADOR, pero no viajar con ellos TAMBIÉN!! Tener un bebé es agotador. Así que no dejen de hacerlo porque ahora son tres (o más).

Una mini reflexión final

Entender que todo en la vida son ciclos. Viajar con bebés es un nuevo ciclo para nosotros (y para muchos papás). Más duro de lo que pensábamos porque nos cuesta cambiar ese chip. Pero lo importante es que los días o los momentos en los que nos vemos superados sean cada vez menos y así poder disfrutar más. Cuando uno viaja no todo es color de rosa. Y con bebés, menos. Pero, como todo en la vida, debemos aprender a valorar lo bueno y disfrutarlo! ¿Se puede? ¡Claro! Lo estamos haciendo y estamos pasando cosas espectaculares! Pero creemos que podría ser menos agotador si seguimos alguno de los consejos que les compartimos.
Como dice en el video, hay que ver esto como una transición a lo que vendrá de viajar con niños, cuando ya hablan,

También pueden leer Algunos consejos para viajar en avión con bebés.
Próximamente se viene una sección de consejos prácticos para animarse a esta aventura.

charla

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Aldana Chiodi

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Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
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