Brujas (o cuando los recuerdos se construyen)

“Los recuerdos también se construyen”, me dice una de mis hermanas (psicóloga) cada vez que hablamos de nuestra niñez. Ella se acuerda de algunas cosas, me discute otras, me jura que eso no fue así y yo le digo que es como yo lo recuerdo.
En los viajes pasa algo parecido. Aunque estemos en el mismo lugar, a la misma hora, haciendo lo mismo y viendo, supuestamente, lo mismo, podemos tener recuerdos muy distintos.

 

Llegamos a Brujas con más expectativas que otra cosa. Todos nos hablaban maravillas de la ciudad. Cuando bajamos del tren (la forma más directa de llegar desde, por ejemplo, Bruselas) y caminamos hacia el centro histórico, sentíamos que nada nos sorprendía. Es que Brujas se nos antojó muy parecida a varias pequeñas ciudades holandesas y, como sufrimos de holanditis, no nos dejamos seducir por esa primera vista.
Mis recuerdos de ese día son caóticos. La mañana estaba gris, teníamos sueño porque habíamos dormido mal la noche anterior y Tahiel estaba muy inquieto. Además, la plaza principal (Grote Markt o Plaza del Mercado) estaba repleta de camiones de comida y puestos de feria por lo que sentíamos que se “afeaba” un poco todo lo que estábamos viendo. Pensamos en que nos iba a pasar lo mismo que en Luxemburgo. Pero con el correr de las horas el Sol comenzó a iluminar de otra manera las calles y puentes y sentí que la ciudad, poco a poco, me conquistaba. Recuerdo que subimos a un mirador que me gustó mucho y, más tarde, encontramos unos juegos para que Tahiel se entretenga.
Los recuerdos de Dino empezaron como los míos, pero después no mejoraron. A él la luz del Sol no lo afectó. Solo recuerda el rico queso que compramos en la feria y la cantidad de veces que persiguió a Tahiel entre las personas. También recuerda los berrinches que ese día le agarraron (una de las causas, creemos, es que no le gustó lo que habíamos comprado para comer y nunca logró llenarse con lo que le dábamos) y lo que costó que se durmiera un rato para darnos un respiro en algún café.
Ahora a la distancia, mientras escribo estas líneas y miro las fotos, pienso que Brujas es una linda ciudad y que, como siempre decimos, los lugares los hacen las personas y las experiencias que tengamos en el camino.

 

¿Qué hacer y ver en Brujas?

La calle que sale desde la estación de trenes cruza un canal de agua y desemboca en Smedenstraat, que cambia su nombre a Noordzandstrrat. Paralela a esta calle circula otra, Zuidzandstraat, que se convierte en Steenstraat, y desemboca directamente en la Plaza Mayor o Grote Markt (Plaza del Mercado). Les nombro estas dos calles (que tienen varios nombres) porque si les gusta caminar y descubrir los detalles que hay en las puertas y ventanas de la ciudad es ideal ir y venir entre ambas hasta llegar a la plaza. En realidad, salvo que les interese conocer la historia de los monumentos e iglesias, Brujas es una ciudad para caminar y disfrutar de su arquitectura y detalles sin mucho más.
En el camino se van a cruzar con la Catedral de San Salvador, a la que se puede ingresar para conocer un sector, y luego de un desvío por la calle MariaStraat llegarán a la Iglesia de Nuestra Señora, donde se encuentra la famosa escultura de Miguel Ángel: “la Virgen con niño”.

Fotos del tren y del camino hacia Grote Markt.

 

A medida que nos acercábamos a la plaza principal, aparecían cada vez más negocios de marcas internacionales y ya se divisaban a lo lejos los edificios característicos de la plaza y la muchedumbre. No sé si ese día estaba así porque había mercado (después nos enteramos de que todos los miércoles suele haber) o si todos los días está así de concurrida. A nosotros se nos dificultó el paseo porque Tahiel quería caminar/correr y no podíamos dejarlo muy libre, ya que se nos perdía entre la gente. Entonces, intentábamos subirlo al carrito y ahí empezaban los berrinches.
En la plaza, lo primero que nos llamó la atención fueron las casas de colores, con techo a dos aguas, donde funcionaban los antiguos gremios medievales y donde en la actualidad, todas sus plantas bajas están repletas de cafés y bares. Además, se puede conocer el Palacio de la provincia (Landhuis), un edificio neogótico del siglo XIX y la torre Belfort o Campanario de Brujas que se divisa desde casi todos los lugares de la ciudad. Se puede subir al campanario luego de ejercitar las piernas durante 366 escalones. Nosotros no lo hicimos, pero todos dicen que las vistas de la ciudad y los canales son hermosas.

 

Una buena idea para tener una vista panorámica de la plaza y entender un poco más cómo estaba organizada la feria fue subir al mirador del museo Historium. En este museo se invita al espectador a oler, ver y sentir la ciudad en la época dorada de la Edad Media. El museo cuenta con siete salas, cada una ambientada en un escenario histórico y animación en 3D. Nosotros no recorrimos la muestra, pero sí pudimos acceder a uno de sus miradores. Desde allí vimos las imágenes que aparecen a continuación. Fue cuando ya estaban cerrando los puestos de mercado y cuando se habilitó la circulación de buses en la plaza, lo cual nos pareció una locura con la cantidad de gente que había.

 

Desde la Plaza del Mercado se accede a través de una pequeña calle a la otra plaza importante de Brujas, la Plaza del Burg, que completa los dos puntos estratégicos de la ciudad. Allí se destacan varios edificios, pero sobresale el edificio del Ayuntamiento. Un hermoso edificio del siglo XIV, que es ejemplo del arte gótico en la ciudad (y, dicen, uno de los más lindos de todo Flandes). Es el ayuntamiento más antiguo del país y se destaca por sus torres y sus estatuas que representan los 12 meses del año.
Tanto en la Plaza del Mercado como en la Plaza del Burg vimos muchos paseos a caballo.

 

 

Desde la Plaza Burg hay un pequeño pasaje, llamado Callejón del Asno Ciego, a partir del cual se ingresa a la Brujas que todos quieren ver: la de los canales, los puentes, las construcciones con ladrillo a la vista, puentes de piedra, flores en las ventanas y las callecitas con encanto. Para recorrer la parte de la ciudad conocida como “la Venecia del norte”, existe un recorrido señalizado (Heritage walk) que se extiende por 4, 5 kilómetros.

 

En ese recorrido a pie se llega a uno de los lugares más fotografiados y emblemáticos de la ciudad: el Rozenhoedkaai o Muelle del Rosario. Desde allí salen casi todas las excursiones en bote por los canales de la ciudad. En uno de esos paseos en barco es muy probable que pasen por el Antiguo Barrio de la Liga Hanseática donde se observan hermosas casas de los mercaderes de la época en que la ciudad era un importante punto de encuentro comercial (entre los siglos XIII y XV).

 

A pesar de los recuerdos que cada uno pudo construir en base a la experiencia que tuvimos, Brujas es sin dudas otra de las ciudades a las que le daremos una segunda oportunidad para disfrutarla más tranquilos y con Tahiel ya un poco más grande.

 

Información práctica

Si bien todos suelen conocer Brujas en un día, nosotros la próxima la conoceríamos en dos días. Uno de los motivos es poder disfrutar de la ciudad iluminada. El otro, es poder alquilar bicicletas y pasear por los alrededores de la ciudad.
Si solo tienen un día, les recomendamos llegar bien temprano e irse en el último tren así pueden pasear un poco por Brujas de noche. Imaginamos que no se van a arrepentir.

Para organizar bien el viaje y no perderse nada, pueden consultar la web oficial de la ciudad.

Museo Historium. Para conocer las opciones de precios, actividades y horarios les recomendamos mirar la web oficial del museo.

La ciudad, además, cuenta con varios museos, como el Museo del chocolate y el Museo de la papa frita.

También existe una Brujas City Card, pero nosotros no la utilizamos. Para obtenerla, pueden acercarse al puesto de información turística de la Plaza del Mercado.

 

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Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
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About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

3 thoughts on “Brujas (o cuando los recuerdos se construyen)

  1. Tenéis razón en cómo influye el humor y el cansacio en la imagen que te llevas de un lugar. Sobre todo lo hemos notado en algún viaje en el que hemos enfermado… si el cuerpo no está bien, ya no es lo mismo… también pasa si no has podido descansar bien la noche anterior. En esas ocasiones nos gusta darle una segunda oportunidad al lugar y volver 🙂

    Brujas nos encantó. Sobre todo de noche cuando los turistas se van y reina la tranquilidad.

    Un abrazo desde Barcelona para los 3!

  2. En verdad estos viajes han sido maravillosos y de gran experiencia para ustedes. De conocimiento virtual para otros. Felicitaciones

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