El día que hice arborismo en el Parque da Catacumbas, de Río de Janeiro

“¡Tahiel, hoy vamos a hacer arborismo en Río! ¿Tenés ganas?”, me dijeron mis papás mientras desayunábamos un rico licuado de mango y banana. Creo que en ese momento ni les respondí y sentí que esperaban una reacción de felicidad de mi parte. Pero, la verdad, no sabía de qué me estaban hablando, nunca había escuchado la palabra arborismo. Así que seguí con mi jugo.
Después de desayunar, preparamos las mochilas para todo el día y nos fuimos. Nos tomamos un bus hasta la laguna Ricardo Freitas y ahí, al lado, estaba el Parque Da Catacumbas, en el medio de la ciudad. Eso es una de las cosas que más me gustaron de Río de Janeiro. Caminás por un barrio y casi sin darte cuenta te chocás con el mar, con una montaña o con un parque.

Cuando llegamos al parque, nos estaba esperando Pedro, de Lagoa Aventuras, la empresa que nos invitó a disfrutar de una experiencia distinta. Por lo menos para mí, que era la primera vez que iba a hacer arborismo o canopy, como me enteré que también se llama.
Como Pedro estaba con otros chicos, nos sugirió hacer la caminada hasta el mirador de la laguna y hacia allí fuimos. Nos había dicho que tardaríamos unos 25 minutos en subir, pero no tuvo en cuenta que yo tengo otro ritmo y que mis papás están con poco entrenamiento físico. Por eso, nos demoramos más de la cuenta, pero valió la pena.

 

Cuando llegamos al mirador me sorprendí con la vista de la laguna, pero lo que más me llamó la atención fueron unos ruidos en las ramas de los árboles. Mi papá me llamó y gritó “¡Tahiel, mirá, un mono!”,  y a mí no me dieron las piernas para bajar de la piedra en la que estaba. Me emocionó verlo y en seguida la puse nombre: “Coco”. Con mi papá empezamos a llamarlo por su nombre y, cada vez que lo nombrábamos, Coco se movía. Yo estaba emocionado.

La bajada siempre es un poco más rápido que la subida, pero igual tardamos porque había algunos tramos un poco resbaladizos.
Cuando llegamos a la recepción, Pedro ya estaba listo con todo el equipo. Al principio no quería ponerme nada, pero me fueron convenciendo y acepté. ¡Menos mal que acepté porque estuvo buenísimo!
Lo primero que hicimos fue tirolesa. Yo la hice en un sector preparado para niños de mi edad, pero mi papá la experimentó en otro sector, en el medio del bosque, y tomó una velocidad buenísima!

 


 

 

Después nos fuimos a la parte más divertida. Subimos por un camino de piedras hasta la zona de los árboles preparados para recibir a los niños y adultos que quieren experimentar por unos minutos cómo es eso de treparse y caminar por los árboles. Todo está perfectamente armado y calculado, hay dos niveles de juegos, uno más cerca del suelo para los que tienen miedo a las alturas y otro, bien alto, para los más aventureros. Yo usé el más bajo, pero cuando vuelva en unos años voy a intentar trepar hasta lo más alto.

 

Y para terminar nos tocó la palestra. Debo reconocer que fue lo que menos me gustó. En realidad no es que no me gustó, sino que tardé un poco más en animarme. Si bien en las plazas, cuando se puede subir a los juegos como si fuera una palestra siempre me subo y lo disfruto mucho, creo que esta vez, lo alto de la pared me abrumó un poco. Igual, me subí y por unos minutos me sentí como un mono trepador.

 

Pasar la mañana en el Parque Da Catacumbas experimentando por primera vez esto del arborismo fue un muy buen plan! Además, como estábamos tan cerca de la laguna Ricardo Freitas, después nos fuimos a recorrerla. En la laguna se pueden alquilar botes a pedal para navegar y carros y bicicletas para darle toda la vuelta. ¡Es una muy buena idea para disfrutar Río de Janeiro en familia!
Pueden seguir leyendo mis aventuras en “Te cuento del camino lo que vi”, mi columna en el blog!

 

¿Vas a viajar con niños? Te compartimos esta guía para viajar a Río de Janeiro con niños y estos post con ideas y consejos generales para viajar en familia. No dejes de darles una mirada. ¡Muy buen viaje!

¡Muchas gracias a los chicos de Lagoa Aventuras por invitarnos a disfrutar de esta linda actividad en familia!

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Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
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