Algunos consejos para autostop

Pueden leer todos los post sobre la categoría autostop en este link. A continuación, nuestros sencillos consejos.

Para hacer autostop, dedo, hitchhiking, pedir un aventón o como se llame según el país en el que nos encontremos no existe un nivel jerárquico de tips, sino que todos tienen importancia de acuerdo con las circunstancias y el momento específico de salir a la ruta. Por eso es que les recomendamos leer la nota hasta al final, aunque se vea un poco extensa.
Sin embargo, hay dos cosas que sí o sí hay que tener antes de comenzar y decidir salir a la ruta en autostop:
paciencia, sin ella… ni vale la pena comenzar.  Si estamos haciendo dedo, en un camino, alguien va a pasar. Tarde o temprano nos van a levantar.
– predisposición, básicamente para adaptarse a las circunstancias que se nos vayan presentando, para adaptarse a quien nos lleve, para conversar, para cambiar la ruta, etcétera.
Además, no debe faltar la intuición, ya que en estos casos suele no fallar y puede ser de mucha utilidad.

A continuación, algunas ideas, tips y consejos. Muchos de ellos son “ideales” y no siempre se pueden llevar a cabo, pero este artículo pretende dar un pantallazo general de todas las opciones posibles. Lo que contamos es lo que nosotros aprendimos después de haber viajado seis meses a dedo desde Venezuela a la Argentina; tres meses a dedo por el sur de África y algunos “dedos” más por los países europeos y asiáticos.

¿Dónde hacemos dedo?

Uno de los mejores lugares para hacer dedo son las gasolineras. Lo ideal es ir a una gasolinera sobre la ruta hacia donde nos dirigimos, si es posible, al último cruce donde ya cualquiera que pase por ahí vaya en nuestro mismo camino. ¿Por qué decimos que es lo mejor? Porque allí se puede hablar con los conductores que se detienen a cargar combustible o a comprar algo. Es mucho más fácil hablar que quedarse al costado de la ruta esperando que alguien se detenga. En muchos países los conductores tienen temor de levantar a alguien en la ruta, entonces, hablar con ellos mientras están cargando combustible es una manera de acercarnos y “romper” ese temor.
Otra opción donde se puede hablar con los conductores es en los peajes, el tema es que aquí hay que ser mucho más rápido para convencerlos. Siempre es una opción y el discurso se va optimizando a medida que se suceden los fracasos.
Si vamos a pararnos sobre la ruta, lo ideal es que haya un lugar para que los vehículos se detengan. Por ejemplo, no es lo mejor hacer dedo sobre una autopista donde, por un lado, es peligroso para nosotros y está prohibido en varios países, y por el otro, los automóviles suelen ir a mayor velocidad y no tienen espacios para parar.
Esto no quiere decir que no nos vayan a levantar en el medio de la nada, claro que sí nos pueden levantar y, de hecho, a nosotros nos ha pasado que nos han levantado en los lugares menos pensados, pero en muchos países donde los conductores desconfían de quienes hacen dedo es bueno poder hablar con ellos antes, por eso hacemos hincapié en lo de las gasolineras.

Salir de la ciudad

Muchas veces durante un viaje uno visita pequeños pueblos, pero también grandes ciudades. Salir de un pueblo a la ruta es muy sencillo, a veces, hasta caminando es posible llegar hasta la gasolinera en la salida y estar en el lugar indicado y más efectivo. Sin embargo, cuando estamos en una capital de país o alguna otra gran ciudad, no es tan sencillo llegar al lugar indicado. Imaginen ustedes mismos estar en la capital de su país y querer pedir dedo hacia alguna otra ciudad. ¿A dónde irían? ¿A la avenida principal de la ciudad? ¿A la plaza central? No, ya que posiblemente ni el 0,0001% de los vehículos que circulan por ahí van en camino de abandonar la ciudad, y mucho menos, por el camino que nosotros deseamos. Conclusión, hay que salir a la ruta, hay que salir al lugar más alejado desde donde las posibilidades de que los automóviles que pasen por allí sigan camino hacia otras ciudades o destinos sean mayores. Pequeño problema. Lo mejor es que durante los días de visita en esa ciudad, nos interioricemos de cómo salir de ella y por dónde. Averiguar qué buses locales llegan hasta las afueras de la ciudad o bien tratar de hablar con la gente que vamos conociendo para ver si nos hacen el grandísimo favor de sacarnos de la ciudad en la mañana indicada.

DedoenPeru

 

Ayuda de la policía

En algunos países suele suceder que la policía es condescendiente con los viajeros que hacen dedo. Muchas veces es buena idea solicitar a alguien que nos lleve hasta un retén de policía sobre la ruta. Ellos están acostumbrados a viajar gratis y cuando detienen a un camión o un bus les preguntan si nos pueden llevar. Es muy efectivo. Lo único, averigüen antes con otros viajeros si es costumbre o no en cada país que la policía colabore con los viajeros. Por ejemplo, en Colombia, la policía suele ser gentil con los mochileros y a nosotros siempre nos han ayudado a “embarcarnos” en algún vehículo. Con respecto a Colombia y sus camiones hay que tener en cuenta que muchos de los camiones que circulan por las rutas no tienen camarote. Esto se debe a que durante mucho tiempo el tema de la guerrilla en las rutas impedía que los camioneros puedan dormir en su camión. Por ende, siempre lo hacen en paradores de ruta. Esto afecta a los que hacemos dedo en cuanto a que si van llenos de carga, no tendrán lugar para poner nuestras cosas ni en la caja ni en la cabina, por eso sólo podrán levantarnos si nuestro equipaje es muy liviano y chico.

Equipaje

Si estamos muy cargados se puede dificultar que nos levanten. Muchas veces hay gente dispuesta a ayudarnos pero cuando ven nuestras mochilas se arrepienten inmediatamente. Respecto de esto no hay mucho para hacer. En general, lo que uno lleva en la mochila es lo necesario. Un consejo es consultar con aquellos vehículos más grandes o vacíos y no gastar energías en preguntarle también a los que vemos que no tienen lugar para llevar nuestro equipaje (si es que es mucho), ya que luego de un rato de negativas, la energía comienza a flaquear y eso no es bueno.

Carteles

Una buena herramienta que siempre nos ayudará es tener un cartel de tamaño relativamente visible, tipo A4, con el nombre del destino hacia donde nos dirigimos. A veces también conviene escribir el nombre de un pueblo o ciudad intermedia y el de nuestro destino final, uno debajo del otro. De esta manera queda más claro el camino que estamos tomando por si hay importantes cruces de rutas en el medio. Mientras no se detiene ningún vehículo en la gasolinera, nos podemos parar a la entrada de la misma y mostrar el cartel a los que pasan por el camino. A veces se puede tener suerte y además no se “desperdicia el tiempo”.
Un consejito para el cartel: vale la pena tener la hoja escrita sobre un cartón sostenida con un clip para aguantar los embates del viento y por otro lado, colocar el conjunto de cartón y hoja dentro de un folio a algo resistente al agua (por si llueve). Revisar que al exponer nuestro cartelito hacia el camino, el reflejo del sol sobre el folio no perjudique la visión de quien viene por la ruta, si no lo puede leer… ¿de qué sirve?
Como aclaramos antes, no es fundamental tener el cartel, nosotros algunas veces hicimos dedo sin cartel, pero otras veces es de gran ayuda. Y, además, es parte de hacer dedo!

Vestimenta y presencia

Debemos estar prolijos y aseados. No importa que no tengamos la mejor ropa para ponernos, pero sí tenemos que estar “presentables”. Puede parecer poco importante, pero en muchos casos no lo es, ya que la persona que vaya a levantarnos se fijará en “las apariencias a primera vista” y eso influye mucho en la decisión final de parar o no, o de llevarte o no. No quiere decir que sino estás así no vayas a conseguir quien te lleve, pero en algunos casos suele dificultarse y la presencia suele ser determinante al momento de decidir levantarte o no.

Mapa

Es muy útil pero no indispensable tener un mapa carretero del país en cuestión. Si no se tiene, siempre se puede preguntar, pero el tema es que muchas veces la gente con tal de ayudar nos dice algo erróneo y además, si alguien nos puede llevar hasta un pueblo intermedio, no está de más consultar en un mapa para ver si es el camino correcto. Tampoco está de más ir chequeando el mapa a medida que avanzamos para corroborar que estamos en el camino que corresponde. Así que, siempre que se pueda, es bueno tener un mapa rutero.

 

Víveres

Depende de la longitud del tramo que estemos pensando hacer a dedo, puede ser necesario llevarnos víveres y agua. Muchas veces sucede que quien nos lleva nos invita a comer algo en el camino, pero muchas veces no, y si la idea es ahorrar dinero, los paradores de ruta no son exactamente lo que se dice baratos (aunque esto cambia de acuerdo con el país). Además, no en todos los países hay paradores de ruta y muchas veces son kilómetros y kilómetros sin nada para comprar. Por otro lado, si la suerte no nos acompaña y la espera se hace extensa, es mejor estar alimentados para cuando nos levanten. Si sucede que quien nos levanta no tiene intenciones de parar por un tiempo prolongado, y nosotros no comimos nada, es más probable que suframos en lugar de disfrutar del logro de viajar a dedo.

¿Carpa?

Hay un tema recurrente cuando uno tiene la idea de surcar las rutas a dedo. ¿Llevamos carpa o no? Bien, esto depende de cuanta aventura estemos dispuestos a correr y de cuántas ganas tengamos de llevarla. Esto está ligado a si aceptamos o no que nos lleven por tramos cortos y por rutas no principales. Probablemente nos agarre la noche en cualquier pueblito o inclusive, al costado de la ruta. Ahí sí tendríamos que usar la carpa. Si nosotros nos proponemos aceptar viajes siempre bajo la idea de que donde nos dejen podamos retomar rápido el camino con alguna otra persona que nos levante o estamos dispuestos a buscar donde dormir para continuar al otro día, no vale la pena cargar la carpa sólo “por las dudas”. En definitiva y como dije al principio, dependerá de qué tipo de viaje tengamos ganas de hacer.

Señales y vocabulario

Existen muchas maneras de llamar al autostop o dedo, por eso siempre conviene averiguar antes de salir a la ruta cómo se dice en el país que estemos. Además, también conviene preguntar si existe alguna señal en especial porque no siempre es la del dedo levantado y el puño cerrado. Estamos preparando nuestro diccionario viajero, donde podrán consultar algunas de estas cuestiones (todavía no está publicado), pero mientras siempre es bueno consultarle a la gente local.

Algunos consejos más

– Si conseguimos que nos vayan llevando por tramos cortos, hay que tratar de que siempre nos dejen en una gasolinera sobre la ruta o en la entrada de un pueblo, y evitar que sea en el medio de la nada, ya que las posibilidades de que nos levanten se reducen. Esto es lo ideal, pero como dijimos antes, a la larga, te levantan… solo que deberemos tener más paciencia.
– Un consejo práctico pero no vital: tratar de salir a la ruta en números pares. Claro está que no hablamos de quienes viajan solos. Si somos 3 personas, cantidad no muy rara cuando se viaja con amigos o con gente que se conoció en el camino, y salimos a hacer dedo, las posibilidades de que levanten a 3 con mochila son más bajas que si somos dos o uno. Lo mejor es ser 4 para que si hay que dividirse, uno no quede solo.
– Si hay algo que complica para hacer dedo es estar debajo del sol. Hay que tener en cuenta que uno puede pasar varias horas esperando y existe la posibilidad de insolarnos y complicarnos el viaje. La solución es muy simple: se llama gorrita para el sol. Tampoco están de más un par de anteojos de sol y, para las personas más sensibles, un protector solar. Si bien tener puestos una gorra y anteojos negros puede hacer que quien nos vaya a parar dude de hacerlo porque no nos ve la cara, si el sol y el calor son muy fuertes, es mejor tenerlos.
Hacele caso a tu intuición. Suele no fallar. Si la persona que se detiene con el vehículo no te genera confianza, no te subas. Si subís a un vehículo y la persona maneja muy mal o muy rápido, pedile de bajar en la primera gasolinera o pueblo que veas.
– Por último, queremos comentar que no en todos los países del mundo existe el concepto de aventón o dedo, como por ejemplo en Mongolia. Muchas veces nos van a llevar pero no gratis. Por supuesto es más barato que un bus pero no es gratis. Hasta el gesto es distinto. Uno no apunta con el dedo pulgar hacia el camino, sino que hace un gesto con el brazo (sube y baja) como para pedir que el vehículo pare. Una vez que paró se arregla un precio y, si te conviene, te subís. Debemos averiguar cómo es el sistema en cada país para evitar pasar malos momentos. En muchos otros países, como algunos de África o de Latinoamérica, los locales también hacen dedo, por lo tanto es conveniente no estar en el mismo lugar que ellos o, si estamos, diferenciarnos con las mochilas. Lamentablemente, muchos autos nos pararán a nosotros y no a sus compatriotas. Acá les contamos, por ejemplo, nuestra experiencia en Botswana. En nuestro libro “Magia es Viajar” pueden leer todas nuestras experiencias de autoestop en África y América. No se lo pierdan!
– Recuerden que no sólo le pueden pedir un aventón a un automóvil o camión… según el país, también pueden hacerlo con alguien que viaje en camello, caballo o carro. Todo sirve para la aventura.

Sitios web. Existen varios sitios web, tanto en español como en inglés, donde las personas van contando sus experiencias y donde se puede encontrar información actualizada sobre los mejores lugares para hacer dedo en cada país o ciudad. Su consulta puede resultar muy útil. Les dejamos sólo algunos de ellos, pero en la red pueden encontrar más.

http://www.digihitch.com/news.html

http://www.hitchbase.com/

http://hitchwiki.org/en/Main_Page

Esperamos que les haya sido útil.
Buen viaje!!
Aldana y Dino
Magia en el Camino
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Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
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Aldana Chiodi