Cómo y cuándo visitar el Pan de Azúcar en Río de Janeiro

La visita a Río de Janeiro casi siempre incluye subir al Cristo Redentor y al morro Pan de Azúcar, a quien muchos conocen como el guardián de la Bahía de Guanabara. No hay un mejor lugar para observar la bahía que desde su cima, a 396 metros sobre el nivel del mar. Si tenemos la suerte, como la tuvimos nosotros, de subir en un día despejado, los atardeceres nos quitarán el aliento. Por esto, el primer consejo es subir por la tarde y esperar arriba para disfrutar de ese momento único en que el cielo va cambiando de colores. Para los amantes de la historia, una curiosidad: a los pies del cerro se fundó la ciudad de Río el 1ro. de marzo de 1665 bajo el nombre de São Sebastião do Rio de Janeiro.

El día que decidimos conocer el ícono de la ciudad carioca, Tahiel estaba muy entusiasmado porque iba a volver a viajar en “helicóptero”, como él llama a los teleféricos desde que subió a uno en Salta, en nuestro viaje a Salta y Jujuy. Es que para subir a la cima del morro hay que tomarse el Bondinho (telesférico o funicular en portugues), que en sí mismo ya es una atracción.

 

Cuando se viaja con chicos estamos todo el tiempo “recalculando” y siempre es bueno llegar a los lugares con tiempo para que ellos hagan algo que los entretenga. Como el lugar desde donde sale el bondinho, en el barrio de Urca, está a pocos metros de la playa Vermelha, decidimos pasar un rato largo allí para que Tahiel jugara con la arena. Lo lindo de esta playa es que no es muy concurrida porque casi todos los visitantes que se acercan a la zona lo hacen para subir al Pan de Azúcar y no se detienen en la playa. Allí, además de la playa hay una zona de juegos para chicos y Tahiel disfrutó de ambas cosas por un largo rato hasta que decidimos que ya era el momento de ascender.

 


 

La estación para subir al bondinho está casi enfrente de la playa. El bondinho actual es muy moderno y vidriado por los 4 costados. Tiene una capacidad para 65 pasajeros y el recorrido total está dividido en 2 tramos de 3 minutos cada uno aproximadamente. El primero es desde la base hasta la cima del morro de Urca, y la segunda desde allí al morro Pan de Azúcar. No siempre fue así. Cuando se inauguró, en el año 1912, los bondinhos eran de madera, solo podían llevar a 17 pasajeros en unos 6 minutos aproximadamente y llegaba unicamente hasta el morro de Urca. Recién en 1913, un año más tarde, se  inauguró el segundo tramo hasta el Pan de Azúcar.

 

Si bien el objetivo final es el Pan de Azúcar, la parada intermedia amerita que le dediquemos un tiempo de nuestra visita. El morro de Urca tiene miradores más amplios que los del Pan de Azúcar, se aprecia con más detalle el barrio de Urca y los despegues y aterizajes del aeropuerto Santos Dumont. A mí y a Tahiel nos encantó ver cómo los aviones aparecían por detrás del morro que está frente al mirador y parecía que iban a aterrizar en el agua hasta que, finalmente, se aproximen a la pista. Otra curiosidad es ver el despegue y aterrizaje del helicóptero en el que se ofrecen paseos panorámicos por la Bahía de Guanabara y algunos otros puntos turísticos de la ciudad. El helipuerto está montado en una de las laderas del morro y se pueden ver todas las maniobras con lujo de detalle. Lástima que este tipo de actividades turísticas contaminan el ambiente con sus ruidos y perjudican el hábitat de los animales. Habrá que encontrar en el futuro alguna opción para poder sobrevolar lugares así y no perjudicar al ambiente.
Además, en el morro de Urca hay una zona de bares y tiendas, una sala de expociciones con la historia del bondinho llamada Cocuruto, baños y hasta un anfiteatro para eventos y conciertos.

 

La última parada, la cima del Pan de Azúcar, brinda unas vistas que aunque tienen menos detalle por la distanica, son mucho más impresionantes. Se ve el Cristo Redentor, Copacabana, Ipanema, la bahía de Guanabara, el aeropuesrto Santos Dumont, Urca y la ciudad de Niteroi frente a Río de Janeiro. Aquí también hay una zona de bares, tiendas y servicios, pero los precios son aún más caros que en la parada previa, que ya de por sí son más caros que a nivel del mar. A pesar de esto, y si se viaja sin niños (o por lo menos sin niños inquietos como Tahiel), bien vale la pena pagar unos reales de más por alguna bebida para disfrutar del cambio de tonalidades de rosas a naranjas en el cielo mientras el Sol se pierde en el horizonte.
Mientras todos allí se sacaban selfies, pedían una cerveza y preparaban el trípode para captar las mejores imágenes, nosotros nos turnábamos para perseguir a Tahiel que, como todo niños, quería jugar y correr. Había unas escaleras que unían las dos plataformas para observar el paisaje y Tahiel no paraba de subirlas y bajarlas. Por eso, la primera foto que ven a continuación es solo un instante de paz. Así son las cosas hoy por hoy en nuestros viajes. Igual nos pasaría lo mismo en casa o en una plaza de nuestro barrio, por lo que seguimos prefiriendo correrlo en la cima del Pan de Azúcar. Aunque, claro, estos son los momentos en los viajes en los que extrañamos nuestra vida a.T (antes de Tahiel). Porque estas situaciones también forman parte de viajar con niños.

 


 

¿Cómo llegar a la esstación del bondinho?

En transporte público:
Los buses que pasan cerca son la linea 107, las circulares 1 y 2, y si nos acercamos con el metro, hay que bajar en la estación Botafogo y tomar desde allí el bus nro. 513. Aquí más detalles.

En taxi:
Es una opción obvia pero debemos nombrarla, porque no hay que dejar de tener en cuenta las horas pico en la ciudad. Si bien el taxi en Río no nos pareció excesivamente caro, un viaje en hora pico puede aumentar muchísimo el valor del viaje.

Uber o Cabify:
Ambas opciones son más económicas que los taxis y para usar el servicio solo debemos tener la app instalada. Nosotros usamos Uber en otra ciudad de Brasil y anduvo perfecto. Cualquier carioca al que le preguntes, posiblemente recomiende estas alternativas.

Los precios y horarios para subir en el bondinho son (junio 2017):

  • Adultos R$80.
  • Niños y gente hasta los 21 años: R$40.
  • Menores de 6 años gratis.
  • Apertura de la taquilla – 08:00
  • Cierre de la taquilla – 19:50

Hay estacionamiento en el mismo complejo y tienen todo resuelto para personas con movilidad reducida. Más detalles aquí. Las entradas se venden allí mismo o por Internet con un 10% de recargo pero claro, sin tiempo de espera para comprarlas.

Nota: No olviden que las filas en temporada alta, tanto para la compra del billete como para subir al bondinho, son interminables por lo que recomendamos ir con mucho tiempo para llegar a horario al atardecer.

Hay un sendero para subir caminando al morro de Urca. Se demora unos 30 minutos, no hace falta guía y la salida está a un costado de Playa Vermelha. La única forma de subir por nuestros propios medios a la cima del Pan de Azúcar es escalando en piedra. Claramente no es una actividad para todos, sino por el contrario para algunos pocos valientes amantes de la escalada. No es nuestro caso por lo que no podemos hablar de la experiencia.

 

Algunos datos prácticos para moverse en Río de Janeiro

  • El valor único del bus urbano en Río de Janeiro en junio 2017 era de Rs 3,80. Se puede pagar con billetes o con tarjeta de transporte.
  • Las paradas de los buses se identifican con el nombre de la calle y la altura próxima a donde se ubica. Normalmente dice, por ejemplo, Rua Cosme Velho próximo ao 412.
  • El valor del pasaje de metro, en junio de 2017, era de Rs 4,30 por pasaje. Para consultas de cualquier tipo y valores actualizados, lo mejor es visitar el sitio oficial del metro de Río.
  • Para usar el metro de Río, se puede comprar tanto un boleto sencillo como una tarjeta de prepago. El valor del pasaje no cambia según la modalidad, en ambos casos sale Rs 4,30. Lo que cambia es la comodidad de no tener que hacer colas para sacar un pasaje cada vez que tenemos que usar el metro. Nosotros la compramos y ahorramos mucho tiempo, ya que como toda gran ciudad, en horas pico la cantidad de gente es abrumadora. Si se compra la tarjeta pregapa, la carga mínima es de Rs 5. Esto no significa que haya que cargar múltiplos de 5. Nosotros cargábamos el valor exacto de 4 u 8 pasajes cada vez, y fuera de hora punta. De esta manera teníamos el dinero suficiente acreditado para todo lo que íbamos a usar el metro en los próximos días. Hay máquinas para recarga que dan vuelto y otras que no (hay un cartel que lo avisa). Tengan esto en cuenta al momento de recargar para no perder dinero. Siempre hay personal cerca de las máquinas muy bien predispuesto para darnos una mano.

¿Vas a viajar en familia? A lo mejor te sirven estas ideas y consejos para viajar en familia.

¡Buen viaje!

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Dino Feldman

Dino Feldman

Desde 2009, junto con Aldana, decidí cambiar mi estilo de vida: dejé la ingeniería en sistemas para dedicarme solo a la magia y a los viajes. Desde ese momento disfruto de conocer y compartir otras culturas, de escribir y de llevar magia por el mundo mientras arrancamos muchas sonrisas.
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