El túnel de la esperanza, en Sarajevo

Mientras la ciudad se desangraba por sus venas maltrechas y heridas, una arteria la mantenía oxigenada, la mantenía con vida.

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Mi propia experiencia:

Llovía. Como en el video que allí presentan. Siempre parece que los videos que muestran imágenes de alguna guerra fueron tomados mientras llovía. ¿O será que durante una guerra siempre llueve, siempre está gris y nunca sale el sol?
Porque llovía (y hacía frío y Tahiel estaba con algunas líneas de fiebre) tuve que ir solo. Con Aldana dijimos que de alguna forma teníamos que ir. Al menos, alguno de los dos. No podíamos abandonar Sarajevo sin visitar el Sarajevski Ratni Tunel o el Túnel de Sarajevo o Túnel Spasa o, también conocido, como “El túnel de la esperanza”. Sin lugar a dudas el más significativo de todos sus nombres.

 

 

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¿Dónde se encuentra el Túnel de la Esperanza?

Durante el asedio interminable que sufrió Sarajevo, capital de Bosnia, a manos del ejército serbio, una obra de ingeniería fue llevada a cabo bajo un estricto secreto y bajo una tremenda presión de ser descubierta. La casa de la familia Kolar, en Butmir, fuera de la zona de asedio serbio, sería una de las puertas de ingreso. El túnel pasaría por debajo del aeropuerto, zona custodiada por los Cascos Azules de la ONU, y saldría luego de 800 metros, a un garaje de un edificio de departamentos en Dobrinja, un barrio de la ciudad.

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¿Cómo se construyó el Túnel de la Esperanza?

Al principio la obra no fue nada sencilla. Si bien el proyecto lo diseñó un ingeniero civil, y la tarea fue encomendada al ejército bosnio, la falta de mano de obra calificada, herramientas y materiales necesarios, atentaban contra la tarea. No obstante esas dificultades, la excavación se hizo con palas, picos y manos. Las toneladas de tierra fueron removidas en simples carretillas. Todo se hacía en turnos de 8 horas durante las 24 horas del día, desde ambos lados del túnel a la vez. Luego de exactos 4 meses de arduo trabajo, luchando contra la falta de oxígeno, el agua hasta las rodillas o, incluso, hasta la cintura, y la oscuridad, el túnel le devolvió a Sarajevo una arteria para llevar oxígeno otra vez. Siempre se recordará como el túnel de la esperanza, el túnel que le dio vida a una ciudad en ruinas. Se comenzó a construir el 1ro de marzo de 1993, se terminó el 30 de junio de 1993 y el 1ro de julio de ese mismo año comenzó a utilizarse. No había más tiempo que perder.

 

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¿Para qué sirvió el Túnel de la Esperanza?

Entre 3000 y 4000 personas (civiles y militares) cruzaban cada día en ambas direcciones, además de animales, comida, combustible y todo tipo de insumos vitales. Una vez inaugurado, con el pasar de los días/meses y en menos de un año, al túnel se le hizo un sistema de drenaje de agua, se le puso iluminación, se le instalaron vías de tren y se le agregaron pequeños carritos para acarrear las cosas. También se implementó un sistema de ventilación para hacerlo «respirable». Uno de los trabajadores del predio, convertido hoy en museo, me dijo: “el túnel también tiene su lado malo. Durante la guerra muchos se aprovecharon y vendían a precios exorbitantes lo que compraban a precio de mercado en la zona no sitiada”. Yo le respondí que eso no era cierto. El túnel no tenía ni tiene ningún lado malo, el lado malo lo tenía, tiene y tendrá por siempre, el ser humano. Asintió.

Hoy el túnel está cerrado. Sólo unos 25 metros están habilitados para quien lo quiera visitar. El motivo es obvio. Pasa a sólo 5 metros por debajo de la pista del aeropuerto de Sarajevo.

 

La visita al Spasa Túnel

No es la visita lo que vale realmente. Solo hay un pequeño museo con objetos de la guerra y elementos de la obra en construcción. Algunas fotos de celebridades que han pasado a visitarlo y no mucho más. Al final, un video que trata de explicar una guerra que a mis ojos resulta increíblemente difícil de entender y de comprender por sus múltiples aristas. Digamos, como todas las guerras.
Un souvenir shop donde lo más rescatable es ponerse a conversar con quien allí trabaja y por supuesto, la recorrida de 25 metros por la parte habilitada del túnel.
Lo que define a esta visita y me empujó a mí a querer hacerla es la posibilidad de pisar y palpar la historia viva del siglo XX. Si tienen suerte, además, pueden conversar con alguien de la familia Kolar.

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Contratar una excursión

Si quieren tener un panorama de lo que fue la Guerra de los Balcanes con la visita al túnel de la esperanza incluida, o simplemente la visita al Spasa Túnel, no dejen de consultar en los siguientes banners. Ambos tours incluyen traslados desde el hotel y guía en español:

 

¿Cómo llegar al túnel de Sarajevo o túnel de la esperanza por nuestra propia cuenta?

Desde Baščaršija, centro histórico de Sarajevo, hay que tomar el tranvía número 3 en dirección a Ilidža. No se pueden bajar mal porque es la última parada del recorrido luego de unos 30 minutos. Ni bien se bajen verán la terminal de buses locales a unos pocos metros. Tenemos que tomar el bus amarillo número 32 con dirección Butmir. Estos buses fueron donados por Japón a Bosnia luego del fin de la guerra de los Balcanes. Tampoco hay motivo para perderse. Nos bajaremos en la “última parada” luego de unos 8 o 10 minutos.
Dos aclaraciones sobre este recorrido. La primera es que el trazado de este bus es circular, por lo que si no nos bajamos cuando corresponde, terminaremos otra vez en Ilidža. Casi nadie allí habla inglés, por lo que lo mejor será tener un papelito escrito con nuestro destino para mostrarle a alguien o, simplemente, decirle a otro pasajero las palabras mágicas “Spasa túnel”.
La segunda salvedad es que si tomamos el bus en el horario que lo hice yo, al medio día, el bus se desvía de su recorrido por un momento para levantar chicos de un colegio cercano. Esa parada puede parecer la última pero no lo es.
Una vez que nos bajamos en Butmir, habrá que caminar por la “Tuneli Ulica” hasta el número 1, a unos 800 metros aproximadamente. Si llueve, una opción es pararse en la boca del camino y hacer dedo como hice yo. Se ahorran «la mojadura» y, de paso, conocen a algún lugareño que siempre puede contarnos algo más.
El precio de la entrada es de KM10 (10 Marcos Bosnios), unos €5. El horario de visita del museo es de 9 a 16, pero será mejor corroborarlo con alguien que trabaje en turismo una vez que estemos en la ciudad. Son horarios que suelen cambiar.

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Dino Feldman

Desde 2009, junto con Aldana, decidí cambiar mi estilo de vida: dejé la ingeniería en sistemas para dedicarme solo a la magia y a los viajes. Desde ese momento disfruto de conocer y compartir otras culturas, de escribir y de llevar magia por el mundo mientras arrancamos muchas sonrisas.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
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