“Escuche”, el mejor consejo en una excursión a Península Valdés

“Escuche”, dice un mensaje formado por rocas al costado del sendero que nos lleva a observar más de cerca la parsimonia de los elefantes marinos. Estamos en Punta Delgada, en el sur de Península Valdés, y la excursión está llegando a su fin. Luego de este paseo, vendrá el almuerzo, el mirador de las salinas y el regreso a Puerto Madryn. Pero leer esa palabra me hizo pensar en lo sencillo que es disfrutar de la naturaleza y sus espectáculos, en lo fácil que es dejarse envolver por sus ciclos y enseñanzas. Solo hay que escuchar. Escuchar los sonidos que provoca el viento cuando choca con las distintas formaciones vegetales. Escuchar el pisar de los animales. Escuchar la correntada del mar o de los ríos. Escuchar la comunicación entre las aves. Tratar de cerrar los ojos y escuchar. Y, sobre todo, escuchar el silencio.
Durante esta excursión por Península Valdés hubo dos o tres momentos en los que pude, después de tres años, volver a escuchar el silencio (en el día a día de la maternidad/paternidad de un niño de tres años, la palabra silencio es casi una utopía). Y recordé que es una de las sensaciones más bonitas que podemos experimentar cuando estamos rodeados de naturaleza.
Por eso, mi humilde consejo es que si tienen la suerte de poder conocer este rinconcito del mundo, no dejen de escuchar (y mantener) el silencio.

 

La excursión a Península Valdés es una de las que más se realiza desde Puerto Madryn. La península está unida al continente por el istmo Carlos Ameghino. A ambos lados del istmo se forman golfos. El Golfo de San Jorge, al norte. Y el Golfo Nuevo, al sur. En este último es donde tiene su costa la ciudad de Puerto Madryn y es el lugar elegido por la ballena franca austral para tener sus crías. Por eso es tan famoso el avistaje de ballenas durante gran parte del años (desde fines de junio a principios de diciembre).

En el mapa pueden ver mejor la ubicación.

 

Luego de pagar la entrada a la península en unas garitas (info al final del post), la primera parada es en el Centro de Visitantes o Interpretación Istmo Carlos Ameghino. Este centro es pequeño, pero tiene la información necesaria para darnos una idea de las especies que se protegen en las seis reservas naturales que se ubican en la península y nos permite observar un esqueleto completo de una ballena franca austral. Además, hay un pequeño café, un negocio de souvenir, un espacio para los más pequeños (que cuenta hasta con diario de visita para que los niños dejen su firma) y un mirador desde donde se puede observar la Isla de los Pájaros. Dicen que Antoine de Saint Exupéry, el creador de ” El Principito”, se inspiró en esta isla para su famoso dibujo y relato sobre la boa que se comió un elefante.
Desde la rotonda del centro de visitantes se puede llegar a la costa del Golfo San José para ver de cerca la llamada Isla de los Pájaros. Solo hay que seguir durante unos 5 kilómetros el camino de ripio que indica el cartel.

En el fondo de la imagen se ve la Isla de los Pájaros.

Ingreso al centro de visitantes.

Vista desde la ventana del baño.

Esqueleto de ballena franca austral.

Espacio para los niños.

 

Luego de visitar el centro llegaría el primer contacto con los hermosos paisajes de la península y sus habitantes. En la entrada al sendero que conduce a Punta Pirámide fue donde leí el primer cartel que invitaba a disfrutar del silencio. Automáticamente Tahiel rompió ese silencio con un “Ma, qué lindo!” y “Ma, traeme la cámara”. Y yo fui y le llevé la cámara y disfruté con él de los hermosos paisajes y del “ronquido” de los lobos marinos.

 

 

Los lobos marinos están adaptados tanto al medio acuático como terrestre y se los puede ver principalmente en Punta Pirámide. Allí es donde llegan a partir del mes de diciembre para reproducirse, descansar y cambiar su pelaje. Tienen una fisonomía de león, se sumergen hasta 120 metros de profundidad y mantienen una apnea de 8 minutos. Los elefantes marinos también están adaptados a ambos medios, tienen una trompa que les crece a partir de los ocho años (de ahí el nombre de elefantes), se sumergen hasta más de 1400 metros de profundidad y aguantan una apnea de 120 minutos. Para conocer más sobre todo lo que nos contaron de estos animales les sugerimos visitar el sitio web del gobierno de Puerto Pirámides, que tiene muy buena y clara información.

Después de disfrutar de ese primer contacto nos fuimos para el poblado más grande de la zona: Puerto Pirámides. Allí, hay algunos alojamientos, bares, restaurantes, cafés, centros de buceo y alquiler de kayaks, entre otros comercios. Muchos habitantes de Puerto Madryn y alrededores suelen venir a pasar el fin de semana a esta pequeña localidad. La playa es tranquila, los paisajes son hermosos y hay varios caminos para practicar senderismo, cabalgatas y mountain bike. Con Tahiel apenas pudimos caminar unos metros, ya que se entretuvo con el agua de unos pequeños agujeros en el suelo hasta que terminó adentro de uno con todo el pantalón mojado.

 

Desde Punta Pirámides se pueden tomar dos caminos: por la ruta provincial 3 hasta Punta Norte o por la ruta provincial 2 hasta Punta Delgada (como se ve en el mapa). En Punta Norte hay otro importante apostadero de lobos y elefantes marinos y es el lugar ideal para ver actuar a las orcas en el momento en que llegan a la costa para cazar a estos animales. Además, en el camino hacia ambas puntas es posible divisar la fauna tradicional de la estepa patogónica: guanacos, maras, choiques, martinetas y varias aves.
Muy cerca de Punta Norte está la Estancia San Lorenzo en la que se puede visitar una importante colonia de pingüinos entre septiembre y marzo.

 

 

Nosotros tomamos por la ruta provincial 3, pero no llegamos a Punta Norte porque doblamos en la ruta provincial 52 para llegar hasta Caleta Valdés. Era la tercera vez que estábamos con Dino en ese lugar y la primera con Tahiel. Las veces anteriores tuvimos la suerte de que el mar estaba mucho más cerca de la costa y los animales estaban a pocos metros nuestro, pero esta vez la suerte no nos acompañó así que nos quedamos con los paisajes costeros.
Unos dos kilómetros hacia el norte hay una pequeña colonia de pingüinos magallanes.

 

Desde Caleta Valdés seguimos por la ruta provincial 47, que bordea la costa, hasta Punta Delgada. Allí fue donde leí el mensaje escrito con rocas. Allí es donde los colores de la estepa me atraparon y donde, a pesar de que los animales estaban lejos, disfruté de sus sonidos gracias a que me dispuse a escuchar.
Para ingresar por cuenta propia a Punta Delgada, conocer el faro y observa la fauna es necesario pagar una entrada, ya que es propiedad privada (muchas veces ya viene incluida en el pago de la excursión).

 

 

 

En el camino de regreso recorrimos los 70 kilómetros desde Punta Delgada a Pirámides para luego tomar la ruta hacia Puerto Madryn. En el trayecto atravesamos la Salina Grande y la Salina Chica. La ruta no pasa muy cerca de las salinas, pero si detienen el vehículo en el punto justo se puede apreciar el manto blanco. Mientras volvíamos, Tahiel se quedó dormido y yo me quedé pensando en todo lo que estaría pasando por su cabeza en ese momento. Ojalá recuerde estas imágenes y estos momentos. Conocer la Península es una hermosa actividad para hacer en familia con chicos de todas las edades.

 

Información práctica

  • En gran parte del recorrido no hay señal de celular. En el único lugar que seguro encuentran es en Puerto Pirámides.
  • El camino está pavimentado desde Puerto Madryn hasta Puerto Pirámides, pero en el interior de la península es ripio, así que les aconsejamos manejar con los cuidados que este tipo de piso requiere.
  • En Puerto Pirámides se recomienda cargar combustible y abastecerse de agua.
  • Los restaurantes que hay para comer en algunos de los puntos turísticos no son muy económicos (sobre todo el de Punta Delgada), así que sino quieren gastar en un menú local pueden llevarse su vianda. En el precio de las excursiones no suele estar incluido el almuerzo, pero en todos los casos uno puede optar por llevar su comida si no quiere almorzar en el lugar.
  • Otro costo que no suele estar incluido en el precio de las excursiones es el de ingreso a los parques o reservas (sugerimos consultarlo cuando contraten la excursión).
  • Consejo: consultar en la oficina de Puerto Pirámides cuál es el horario de las mareas, ya que influye en los animales que podamos ver. Por ejemplo, a nosotros nos tocó marea baja y los animales estaban bastante lejos o, en la época de orcas, las orcas se acercan a la orilla con la marea alta.
  • Los costos de ingreso a Península Valdés son:
    Extranjero: 330 pesos argentinos
    Residente Argentina: 180 pesos argentinos
    Residentes Chubut: 50 pesos argentinos.
    Niños menores de 5 años GRATIS.
    Niños de entre 6 a 11 años: extranjeros 165/ nacional 90/ Chubut 50
    Pueden corroborar estas tarifas en la web oficial.

 

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Agradecemos a Andes Líneas Áreas por llevarnos a Puerto Madryn para presentar nuestro proyecto social y al Ente Mixto Turístico de Puerto Madryn por invitarnos a conocer estos lugares para difundir sus actividades. Magia en el Camino mantiene todo el control editorial de lo publicado en este sitio.

Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
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Aldana Chiodi

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