Soweto (South Western Township): cuando te muestran solo una parte de lo que es

La capacidad de imaginar que tenemos los humanos es increíble. Siempre me sorprende. Y sobre todo cuando la involucrada soy yo. ¿Cuántas veces les pasó que les dicen algo, se imaginan una cosa y, cuando finalmente están frente al objetivo, se decepcionan (o no), pero ven que lo que se imaginaron está muy lejos de lo que sus ojos, efectivamente, ven? Estoy convencida de que uno “no tiene la culpa” de imaginar lo que imagina a partir de lo que le dicen o de lo que lee. Siempre que imaginamos entran en acción un montón de variables que tenemos adormecidas en nuestro cerebro. Influyen, por ejemplo, nuestro bagaje cultural y nuestros conocimiento previos. ¿Pero a qué voy con todo esto?
Cuando llegamos a Johannesburgo solo queríamos hacer dos cosas: conocer el museo del Apartheid y visitar Soweto. Es decir que ya teníamos una idea formada de lo que nos íbamos a encontrar. O por lo menos eso creíamos. La experiencia con el museo fue increíble. Con Soweto no pasaría lo mismo.
Soweto es la abreviación de South Western Township. Los township, como les contamos en otra oportunidad, eran los barrios a los que estaban destinados los negros durante la época del Apartheid. Miles de personas fueron obligadas a desplazarse hacia ellos.

 

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¿Por qué queríamos conocer Soweto?

Soweto fue escenario de la resistencia y la lucha contra el régimen de opresión que sufrieron las personas de raza negra en el país. Pero antes de eso, fue el barrio donde el hacinamiento y la precariedad no tardaron en hacerse sentir debido al aumento desmedido de la cantidad de población que llegó a la zona durante la época del Apartheid. Miles de personas eran desplazadas del centro y encontraban en este barrio su lugar en el mundo. De esta manera, su estructura colapsó y, aunque sus cimientos no lo permitían, albergo a millones de habitantes. Se calcula que hoy en día viven más de dos millones de personas, aunque las cifras oficiales digan otra cosa. En la actualdiad, cuando la amenaza del Apartheid quedó escondida (aunque a veces parezca que solo en los papeles), el barrio cuenta con algunas zonas de clase media, que han mejorado su aspecto externo. Sin embargo, la mayor parte de la población es de clase baja y vive en condiciones muy precarias. Una de las causas por la que se convirtió en escenario de resistencia y lucha fue la cantidad de manifestaciones brutalmente reprimidas que se produjeron en su interior. La más sangrienta ocurrió en junio de 1976, cuando murieron más de 570 personas que se manifestaban en contra de la decisión del gobierno de imponer el idioma afrikaans (idioma relacionado con los opresores) en la enseñanza. Héctor Pieterson se transformó en el símbolo de esa lucha por ser la víctima más joven (12 años) de la represión policial. La foto de su cuerpo moribundo en manos de un compañero, junto a su hermana, “dio la vuelta al mundo” y, en la actualidad, es la imagen que indica la entrada al Museo Héctor Pieterson, en Soweto.
Ver los videos de estos enfrentamientos en el museo del Apartheid te eriza la piel y te hace pensar en todas las situaciones similares que vivió (y vive) la humanidad. Inevitablemente aparecen ante nuestros ojos imágenes de la Casa de Ana Frank, del Museo del S-21 en Camboya, del museo de la KGB en Rusia, de los campos de Auschwitz, de los centros clandestinos de detención en la Argentina durante la última dictadura militar… inevitablemente se te eriza la piel… inevitablemente cae alguna lágrima e, inevitablemente, volvés a hacerte la misma pregunta… ¿cuándo terminará? A veces, también inevitablemente, pensás que la humanidad no tiene solución…

La imagen de Héctor que “recorrió el mundo”. 

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Grupo de turistas visitando esta zona de Soweto (ingreso al museo de Héctor Pieterson).

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Hazte fama y échate a dormir

Soweto se ganó la fama de uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. Todas las personas con las que hablábamos nos decían que solo podíamos conocer el “verdadero barrio” con una persona local (local del barrio, no de la ciudad) o en alguno de los tours que organizan muchas empresas privadas. La segunda opción la descartamos por completo, ya que nunca vamos a entender por qué se forman esas alternativas turísticas en lugares que no lo son o que no deberían serlo. Es lo que pasa, por ejemplo, con los tours que se organizan en la villa 31 en Buenos Aires. ¿Para qué? ¿Con qué objetivos? ¿Qué se gana? O, mejor dicho, ¿quiénes ganan? Obviamente que muchos podrán decirme que nuestro interés por conocer Soweto puede ser el mismo que despierta en otra persona conocer la villa 31. Creo que es diferente, porque en la villa 31 no se produjo ningún acontecimiento como en el barrio de Joburg. Además, si alguno quiere conocer de cerca cómo es la vida en la villa (interés que me parece muy loable y puede asemejarse al mío con Soweto más allá del hecho histórico) deberá hacerlo con alguien que viva allí (para conocer realmente cómo es), lograr una relación con esa persona y, después, ingresar como un invitado más de una familia. Es obvio que yendo en uno de esos tours no vas a conocer nunca la villa como realmente es. Lo mismo pasa con esos tours en Soweto.
Como solo teníamos la primera opción, nos contactamos con una chica de couchsurfing para ver si le interesaría acompañarnos y mostrarnos el barrio. Pero no queríamos ir solo a los museos o a los lugares “permitidos”, queríamos conocerlo “en serio”, queríamos acercarnos a las familias y compartir con ellas un rato largo. La respuesta se hizo esperar, pero llegó: era un sí. Estábamos contentos y nos imaginamos que íbamos a tener una gran experiencia, que íbamos a poder conversar con la gente del lugar, que íbamos a ver cómo vivían y a saber de qué se acordaban del pasado reciente. Yo me había preparado mi grabador y mi libreta de apuntes. Tenía la cámara con dos baterías y estaba con muchas pilas.
Pero creo que mi imaginación vuela demasiado.

 

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Sí, Soweto es el lugar donde los viajeros pueden sacar “buenas fotos” (aunque nosotros no las sacamos) porque suelen estar “protegidos” ante el robo de las cámaras (no quiero ser pesimista, es un hecho que ocurre), es el lugar donde verán a chicos jugando en las veredas y a cientos de vendedores ambulantes, es el lugar donde se puede ver un típico mercado y descubrir cómo vive una parte de la población, pero no es toda la verdad.  La parte del barrio que te llevan a conocer (ya sea un local que no se anima mucho a ir, como nos pasó a nosotros, o los guías de un grupo de turistas) no es el total de la realidad de lo que el barrio representa o de lo que el barrio es. Es lo que nos quieren mostrar. Soweto es más que eso y, lamentablemente, me da la impresión de que las autoridades están “usando” a los pobladores. Reciclaron y refaccionaron gran parte de las calles por donde pasa “el tour” y apenas llegamos me dio la sensación de estar en “Palermo” (un barrio de la ciudad de Buenos Aires reciclado con bares, restaurantes y casas de diseño). En el caso de Soweto no había casas de diseño, pero sí tiendas de souvenirs y bares “europeos” para que los turistas se tomen su cerveza luego de visitar el museo de Héctor Pieterson, la casa donde vivió Nelson Mandela, la casa donde vivió el sacerdote Desmond Tutu o la iglesia Regina Mundi, la mayor iglesia católica de Sudáfrica, que todavía conserva las balas de los enfrentamientos en la lucha por la independencia.
Las opciones de tours por Soweto permiten visitar el lugar por horas o días. Hay tours en tuc-tuc y en bicicleta, en los que llevan al turista a conocer alguno de los shebeen, que eran locales clandestinos en los que se vendían bebidas alcohólicas sin licencia. En la actualidad, muchos de ellos se convirtieron en “bares turísticos”, aunque quedan de los originales en aquellos sectores donde los visitantes no llegamos (salvo acompañados de un local, un local del barrio).

Museo en la ex casa de Nelson Mandela.

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Calle Vilakazi (Vilakazi Street), una de las más recicladas del barrio.

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El vendedor “disfrazado” ya me pareció como mucho…

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En los alrededores de la Casa de Nelson Mandela es posible apreciar las obras de algunos artistas sudafricanos que, junto con los bares, le dan a esta zona del barrio un aire bohemio.

 

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Sí, la remera del señor en la foto parece la de Boca, pero no es.

 

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Éstos, junto a casi todos los cambios del barrio, se produjeron para la época del mundial, en la que había que mostrar solo una parte de la realidad. No digo que estas iniciativas no sean buenas. No digo que no esté bien que el barrio se recicle y que la gente pueda vivir mejor. Al contrario. Lo que digo es que no me gustan que inventen “lugares turísticos”. O, mejor dicho, no me gusta imaginarme que voy a conocer algo que después no conozco. Sobre todo en este caso, donde sé que lo que yo quería conocer existe, pero no es lo que muestran, no es lo que te dejan ver, no es lo que quieren mostrar. Obviamente, no es algo exclusivo de Sudáfrica, pero yo lo viví acá. Me quedé con ganas de meterme en el verdadero Soweto con algún local, un local del barrio. La persona que nos acompañó (una chica negra del centro de Johannesburgo) no quiso hacerlo y nosotros al otro día teníamos que irnos. Espero que haya una segunda oportunidad. Es bueno dársela a esos lugares que, por distintas razones, no nos terminaron de “cerrar”.

Entre lo bueno de nuestra visita puedo rescatar que probamos uno de los platos típicos de Soweto, el kota, en un fast food. Este plato consiste en salchichas con papas fritas, queso y panceta “metidas” en un pan cuidadosamente abierto, cuya tapa de miga se coloca sobre los ingredientes. Pueden conocer más sobre la comida africana en este link.

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Las Orlando Towers son un ícono más de Soweto (creo que podríamos definir a Soweto como el barrio de los íconos). Eran las torres de electricidad de la ciudad, donde en la actualidad se realizan deportes “extremos”, tanto en el exterior como en el interior. Uno de los más conocidos es el bungee jump. También se puede caminar por el puente colgante, hacer rapel por las paredes, jugar al paintball y tirarte al vacío (en el interior, con una especie de colchoneta que te recibe en el fondo). Eso sí, tienen hermosas imágenes que muestran algo de la vida en el barrio.

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Aldana Chiodi
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Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
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6 thoughts on “Soweto (South Western Township): cuando te muestran solo una parte de lo que es

  1. Me encanto este post.Estoy mirando y remirando el viaje a Southafrica y me planteo lo de Soweto, pero si la visita es así, que significado real tiene.Bueno aún poniendo lo negativo, que agradezco, me sigue interesando.Gracias

    • Hola Nadia!
      Gracias por tu mensaje. Más allá de eso negativo que yo percibí y que no me gustó (y que, lamentablemente, pasa cada vez más en más lugares que se vuelven muy “turísticos”, por llamarlos de alguna manera), Soweto tiene de interesante visitar sus museos, como el de Héctor Pieterson y la casa-museo de Mandela (aunque esta última no sea gran cosa como casa-museo) y, además, tiene lo bueno de poder ir con otra mirada. No a todo el que lo visita le da la misma sensación que a nosotros, así que a lo mejor si vas con tu mirada, conociendo otras opiniones, podés ir más atenta y observar otras cosas.
      BUen viaje!!
      Aldana

  2. Yendo (o viniendo) un poco más por acá, esto me hizo acordar (en una escala muy “micro”, por supuesto), al barrio de la Boca. Una vez, estaba paseando por Caminito con unos amigos y cuando llegamos a una esquina, un policía vino a avisarnos que ese era el límite, que cruzar esa “frontera” podría ser peligroso. Me sentí un poco mal, pero mirando todo el conjunto, se podía ver a los policías ubicados estratégicamente en los puntos finales de un territorio turístico imaginario. Y así es, que existe La Boca, barrio de Buenos Aires, y “La Boca-caminito”, barrio de color local artificioso, ventana que se quiere mostrar al mundo.

  3. Qué loco, en un post de Soweto me entero que hay tours por la Villa 31!! My God!. Igual todavía en la 31 no hubo ningún hecho histórico, pero…. ya lo habrá. Respecto a Soweto quiero ir, no tenía ninguna idea de cómo era porque ME IMAGINABA algo así, ya que así se ve todo rincón de cualquier lugar del mundo que tenga un mínimo atractivo para ser explotado turísticamente. Gracias Aldana, muy buen post

  4. Hola Marcos! Gracias!!
    La verdad es que fue nuestra impresión y nuestro sentimiento. Posiblemente no todos hayan pasado o sentido lo mismo, pero también está bueno mostrar las diferencias. Estoy convencida de que la opinión sobre cada lugar depende casi al 100% de la experiencia que hayamos tenido, más allá de cómo sea el lugar o qué tenga para ofrecernos.
    Esta fue la nuestra…
    Un beso grande
    Aldana

  5. Chicos, me encanta la sinceridad con la que escriben. Y es una pena esos lugares que se crean para el turismo, mostrando algo que no es…
    Lo que rescato es que todavía existen viajeros comprometidos como ustedes que critican cosas como estas.
    Un gran saludo y que anden bien!

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