Parque Inhotim, arte y naturaleza en un solo lugar

Desde antes de llegar a Belo Horizonte, Luis nos venía diciendo que teníamos que ir a conocer el Parque Inhotim. “Es un lugar increíble, con muchas obras de arte, bosques, lagos, donde Tahiel va a poder correr un montón y a ustedes les va a gustar. Yo ya lo visité tres veces”. Así nos lo presentó y decidimos darle una oportunidad.
En nuestro segundo día en la ciudad nos subimos al auto de Luis y nos fuimos. Después de un poco más de una hora y media de manejo y de haber agotado las opciones de juegos para viajes en auto con Tahiel, llegamos.

El lugar nos sorprendió desde el primer momento, porque no teníamos idea de con qué nos íbamos a encontrar. Así, comprobamos una vez más, que muchas veces, cuanto menos sabemos del destino o menos información tenemos, más nos sorprendemos.
El Parque Inhotim es mucho más que un simple parque. Es el mayor museo de arte contemporáneo a cielo abierto del mundo, con obras de prestigiosos artistas nacionales y extranjeros; es un enorme centro de biodiversidad, donde paisajistas y botánicos crearon hábitats especiales para representar la mayor cantidad de ecosistemas brasileños; es bosque y selva; y es el sueño cumplido de un empresario minero que invirtió parte de su fortuna en crear Inhotim.

Apenas ingresamos nos encontramos con una imagen que me encantó y siempre recordaré: un hermoso lago artificial, muchos árboles verdes, algunas plantas moradas y una de las obras de arte más coloridas del parque: Magic Square, un grupo de seis placas que se articulan entorno a una plaza y a un cuadrado, entre los que Tahiel no paró de correr.
Justo detrás de esta obra se ubica uno de los diez restaurantes/Cafés que hay para almorzar y, como habíamos llegado al mediodía, fuimos derecho a conocerlo. Hasta hace unos años, comer en Inhotim era caro y no todos podían acceder, pero ahora se inauguraron muchas más opciones, como este restaurante con vistas a la laguna, en el que se paga por peso y es más económico que comer en la ciudad.


 

Después del almuerzo comenzamos a explorar el lugar. Creo que eso es lo mejor que se puede hacer: explorar las 140 hectáreas dispuestas para ello. Caminar y observar el ambiente que nos rodea. Desde las especies vegetales, ubicadas en lugares estratégicos para lograr la combinación perfecta, hasta las obras de arte escondidas en los bosques y caminos. Caminar y percibir los sonidos. Caminar y respirar el aire fresco de ese pulmón verde, que es en parte natural y en parte artificial, porque la mano del hombre fue parte de su formación.

 

 

 

Algunas obras de arte están en espacios abiertos a los que se llega a través de hermosos caminos de adoquines o lajas rodeados de muy bella vegetación. Otras obras, en cambio, están “escondidas” entre los árboles o en las galerías de arte donde se exhiben exposiciones permanentes y temporarias.
Algunas obras están pensadas solo para ser observadas, no se pueden tocar ni modificar. Casi ni te podes acercar. Otras, están expuestas de manera que puedas acercarte, pero sin tocarlas, como Narcisos garden, de la artista Yayoi Kusama, quien colocó 500 esferas de acero inoxidable para que floten sobre un espejo de agua y cambien sus colores y las figuras que forman de acuerdo con el viento y el movimiento del agua.
En cambio, otras, están pensadas para ser usadas, intervenidas, tocadas. Por ejemplo, La piscina, del argentino Jorge Macchi, que tiene forma de agenda telefónica y a la que se accede por una escalera con las letras del abecedario; o la galería a la que ingresamos casi antes de que el parque cerrara y en la que pudimos disfrutar de una enorme colchoneta para saltar tratando de atrapar las pelotas que otros nos tiraban, mientras en las paredes se proyectaban obras de arte y de fondo, música de distintas épocas.


 

Entre los senderos hay enorme bancos de troncos para descansar o, simplemente, recostarse y dejar que la naturaleza nos regale su silencio y su aroma. También hay espacios destinados al ascenso y descenso de los pasajeros en uno carritos que llegan a los puntos más alejados de las 140 hectáreas que se pueden recorrer. Si bien este servicio se paga aparte (y te dan una cinta naranja para identificar quién lo contrató), es recomendable para aquellos que no pueden caminar tanto, ya que algunas obras están lejos y se debe circular por caminos en pendiente.

 

Entre las obras más alejadas se encuentra una de las que más nos sorprendió: el Sonic Pavilion, una construcción diseñada por el artista estadounidense Doug Aitken para lograr escuchar los sonidos de la tierra. ¿Cómo? En su interior, hicieron una perforación de 200 metros y colocaron un sistema de amplificación, que permite escuchar los sonidos del interior de la tierra, como los que se producen con el movimiento de las placas tectónicas. Ingresar al círculo que ven en la imagen, sentarse sobre ese escalón de madera, hacer silencio, escuchar los sonidos de la tierra y mirar el verde intenso de Mina Gerais a través de esos ventanales fue una de las experiencias más lindas en Inhotim.⠀

 

Consejo

El parque es muy grande y se tarda mucho en recorrerlo (sobre todo los días que hay mucha gente por las colas que hay que hacer para entrar a ciertas galerías). Por eso, les recomendamos ir a primera hora así pueden disfrutar más tranquilos.

Si vas a viajar a Brasil, puede interesarte leer alguna de nuestras experiencias en el link.

Si estás en Belo Horizonte, también podes conocer Ouro Preto, una hermosa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.

Información práctica

No está permitida la entrada con instrumentos musicales, juegos ni animales.
No se puede ingresar comida ni hacer picnic.

Horarios

Martes a Viernes, de 9.30 a 16.30
Sábados, Domingos y Feriados, de 9.30 a 17.30
Lunes cerrado.

Entradas

Los miércoles la entrada es gratuita.
Entrada general: 40 reales.
Menores de 5 años gratis.
De 6 a 12 años y más de 60 años, 20 reales.

Cómo llegar

El Parque se ubica a unos 70 kilómetros de Belo Horizonte. Se puede llegar en auto particular, vans y buses (parten de la Rodoviaria de Belo Horizonte). Para mejor información pueden consultar la web oficial en cómo llego a Inhotim.

 

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Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
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About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

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