Visitar Colonia Suiza (un día destinado a comer cosas ricas)

Es miércoles. Y todos los miércoles (y domingos) de verano hay curanto. Por eso, son los días preferidos para visitar Colonia Suiza. Víctor es uno de los especialistas en elaborar esta comida originaria del sur de Chile e introducida en Bariloche por la familia Goye, una de las primeras familias en llegar a Colonia Suiza. La particularidad de esta comida formada por varios tipos de carnes y verduras es la forma de cocinarla: se hace bajo tierra. Así, en un pozo de unos 15-20 cm de profundidad, se colocan piedras calientes y sobre las piedras, un colchón bien tupido de hojas de nalca o maqui. Sobre las hojas se distribuyen las carnes (de vaca, cerdo, pollo, cordero, ciervo y salchichas tipo parrilleras), las verduras, las manzanas y unos zapallos grandes ahuecados y rellenos con queso. Una vez que está todo “bajo tierra”, se cubre nuevamente con otra capa mullida de hojas, se le coloca una especie de tela húmeda y se espera. La cocción dura un poco más de una hora y cuando comienzan a verse unos hilos de humo se hace “el destape”: se sacan las telas y la capa de hojas y todos los ingredientes aparecerán cocidos y con un olorcito que le destapará el apetito a cualquiera.

Ver esta ceremonia (y comer curanto) es uno de los principales motivos por los que muchas personas visitan todos los miércoles y domingos esta pequeña localidad ubicada a 25 km de Bariloche. Además, esos días hay feria y el patio de comidas se llena de opciones para degustar: desde salchichas alemanas, truchas, cervezas artesanales, choripanes y hamburguesas hasta helados artesanales, chocolates, wafles y tortas que te devorás solo de verlas.
Con toda esta oferta culinaria, visitar Colonia Suiza es destinar un día a comer rico (aunque no sea tan saludable ingerir tanta variedad junta).

Más allá de la comida, frente al tradicional patio donde se exponen los productos y las personas compiten por encontrar la mesa con la mejor sombra, hay una feria/mercado con hermosos productos artesanales, conocida como El Conventillo. Si bien la mayoría son objetos de decoración también podemos encontrar ropa y accesorios personales. A esto se suma la oferta de helados, cerveza artesanal y alguna que otra comida, como sándwiches, ensalada y licuados. Lo que más me gustó fue la ambientación de todo el espacio, las casas de madera, los detalles de colores y, claro, la presencia de juegos para chicos! Lástima que no tienen nada de sombra y llegamos justo al mediodía, pero fue un tiempo de juego para Tahiel que siempre lo necesita y aprovecha.

 

Después del almuerzo y de pasear por la feria (y antes de comer esa riquísima torta que ven en una foto), nos fuimos a conocer Aldea Duende, un parque temático de duendes. Tahiel disfrutó mucho la visita, sacó fotos, conquistó a la guía y se divirtió a lo grande.
Si viajan con niños a Colonia Suiza, además de Aldea Duende, pueden conocer el Parque Nahuelito (nosotros fuimos a los pocos días y también Tahiel lo disfrutó mucho. Es ideal para los niños que están en la edad de fanatizarse con los dinosaurios) y un parque de Canopy.

Si además tienen tiempo, están con el equipo de mate o a los chicos les gusta mucho el agua, pueden caminar por la calle principal hasta encontrar un cartel que diga “bajada al río”. Ahí, cruzan la calle y se meten por un pequeño espacio que queda entre la vegetación (siempre hay alguien que sale o entra, así que lo van a ver). Caminan por ahí hasta llegar a las playas del lago Moreno. Los días más lindos suele haber mucha gente, pero está bien para tomar unos mates y disfrutar del paisaje y sus colores. Se alquilan kayacs y los más valientes juegan a tirarse desde el muelle.
Nosotros solo nos quedamos un ratito porque no habíamos llevado nada, pero ese ratito bastó para que Tahiel pidiera prestado un kayak y se subiera a dar una vuelta. Él siempre disfruta y encuentra con qué divertirse.

 

 

 

En general, casi todos los visitantes hacen el mismo recorrido: llegan para el almuerzo, después recorren la feria de artesanías, luego visitan alguna actividad cercana, sobre todo si están con niños, y terminan la tarde con una muy buena merienda de tortas y licuados. Los que tienen más tiempo se animan a bajar al lago por unos mates, practicar kayak y hasta meterse en el agua fría.
Sean cuales sean las actividades que decidan hacer, la principal es la comida. Así que vayan dispuestos a dejarse tentar por los sabores (y a tenerlo en cuenta para el presupuesto, aunque hay opciones para todos).

¿Ya estuviste en Colonia Suiza? ¿Cuáles fueron tus experiencias?

Información útil

Cómo llegar a Colonia Suiza

La mejor manera es en vehículo propio. Colonia Suiza está en un desvió dentro de lo que se conoce como circuito chico, a 25 km de Bariloche, en la base del Cerro Goye, entre los lagos Moreno Este y Oeste.

El único colectivo que llega desde el centro de Bariloche es el número 10, pero la frecuencia es muy mala. En los meses de verano suelen poner algunos refuerzos, pero igualmente la frecuencia es muy mala.
Otra opción para ir en colectivo es tomar el número 20 (que suele pasar cada 20 o 30 minutos) hasta la rotonda del kilómetro 18 de Bustillo. Allí, hay que cruzar la calle y tomar el número 13, que tampoco tiene una muy buena frecuencia. Nosotros tomamos el 20 hasta el kilómetro 18 y de ahí hicimos dedo. No se olviden que en la Patagonia hacer dedo es una muy buena opción.

Cuánto cuesta comer en Colonia Suiza (febrero 2018)

Hay para todos los presupuestos. El curanto en uno de los lugares más tradicionales, que es el de Víctor Goye, cuesta 500 pesos por persona, en el salón, tenedor libre con postre (bebida aparte). Si comen afuera, cuesta 550 para dos personas, pero no es libre, es una porción de curanto (que es abundante porque tiene un poco de cada ingrediente).
También en el patio de comidas de la feria y sobre la calle principal se pueden comer hamburguesas, salchichas alemanas o choripanes por menos de 100 pesos.
Con las tortas y demás comidas dulces pasa lo mismo. Hay algunas casas de té o confiterías sobre la avenida principal que son muy lindas, pero más caras. Las opciones más baratas están en el patio de comida, donde las pociones de torta están unos 70-80 pesos y los licuados el mismo precio.

 

 
 

¿Te gustó el post? Te invitamos a compartirlo y a sumarte con un Me Gusta en la página de facebook de Magia en el Camino. También te esperamos en twitter acá y en Instagram acá. Gracias!

¿Ya conocés nuestro libro de viajes? Se llama “Magia es Viajar” y cuenta nuestras vivencias por Asia, África, América y Europa. Es una producción independiente y con tu compra nos ayudás a seguir con todo lo que implica Magia en el Camino. Para sumarte hacé click aquí.

Aldana Chiodi
Seguime en:

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
Aldana Chiodi
Seguime en:

About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *