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En los viajes del siglo XXI, una de las cuestiones que se suma a la lista que suelen preparar los viajeros, ya sea mentalmente o en papel, es el tema de la conectividad a internet. Algunos porque trabajan mientras viajan, otros porque necesitan la imperiosa necesidad de estar siempre conectados  y, otros, porque simplemente les gusta compartir sus experiencias en las redes sociales. Sea el motivo que sea, la presencia o no de internet en un determinado lugar influye cada vez más en varios aspectos de los viajes. En África, la conectividad no es tan buena como en otros lugares del mundo, pero en varios lugares existe alguna una posibilidad de conectarse. En esta pequeña guía les contamos nuestra experiencia en los cuatro países que visitamos y les dejamos algunos consejos. Ojalá les sean útiles.

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  Vimos uno. No nos llamó tanto la atención. Después otro. Y otro más. Ya era un poco extraño. No nos imaginamos que fuera algo "común" en África. Pero parece que lo es, por lo menos más de lo que uno se imagina. Hasta hace unos años eran considerados peligrosos y su sola presencia era sinónimo de mal augurio. Además, y por el contrario, otros consideraban que su sangre y sus órganos tenían poderes especiales que beneficiaba la obtención de riquezas. Al enemigo natural que es el Sol, y que en África parece ser más fuerte que en otros lugares del mundo, se le sumaban los enemigos humanos, quienes llegaron hasta matar y descuartizar a estas personas. Y, como si fuera poco, algunas creencias culpaban a las madres por haber tenido relaciones con un hombre blanco o por haber comido maíz blanco antes de ser fecundadas.

      -¿A qué hora sale la chapa (minibus) para Macia? -En 30 minutos Y unas tres horas más tarde, recién cuando se superpobló… salió la chapa como si nada hubiera pasado. Bueno, en realidad, no pasó nada. Por lo menos a los ojos de las personas que estaban al lado nuestro. Pero como nuestra concepción del tiempo es diferente, para nosotros pasó una eternidad. Es que en Mozambique, como en gran parte de África, el tiempo no es la variable más importante. Si se tiene un recurso, hay que explotarlo, y una chapa debe ser exprimida al máximo para lograr su mayor rendimiento. Las personas esperan horas sentadas aguardando solo por una más y así poder comenzar el viaje. Nadie se queja, nadie dice nada, así es moverse por gran parte de África con transporte público. Algo similar ocurre en algunos lugares de Asia y América latina, pero nunca vimos las chapas tan llenas como en Mozambique.

  Algunos lugares nos llenan de colores, como pasó con el mar de Quirimbas. Otros, en cambio, sentimos que son para mirar en blanco y negro. No sabemos bien por qué. Puede ser un poco por su historia, por el estado actual de su arquitectura, por las actividades de sus pobladores... Sea por lo que sea, eso es lo que nos pasó con la isla de Ibo, la isla más grande y poblada del archipiélago de las Quirimbas.  

 

  Nunca supe bien por qué siempre que se piensa en playas de arena blanca y mar turquesa se habla de paraíso. Imgino que es porque la idea nuestra de paraíso se asemeja a un lugar muy bello, con paz, tranquilidad y donde los ojos no dejan de sorprenderse (para bien) ante lo que ven. Si esta es la definición de paraíso, el Parque Nacional Quirimbas, en el norte de Mozambique, lo es.  

  ¿Cuántas veces regalamos juguetes a chicos que ya tienen su habitación repleta de autos, pelotas, muñecos, juegos de mesa y demás? ¿Cuántas veces comprobamos que los chicos se entretienen más con una tapita de gaseosa o con cartones que con los juguetes que cuestan carísimos? Siempre escuchamos decir que una de las mejores maneras de ayudar a que los niños desarrollen su imaginación es dejarlos jugar con lo que tengan a mano (o con lo que se encuentren en el camino). En el norte de Mozambique, durante nuestra visita a las islas, comprobamos que los niños se divierten con lo que encuentran. Los elementos que les brinda la naturaleza no solo sirven para comer o construir sus casas, sino también para armar juguetes y divertirse. Bueno, en algunos casos complementan lo que la naturaleza les brinda con otros elementos como telas y latas. Un nuevo ejemplo de que la necesidad es la madre de todos los inventos. Autos y más autos.

      El domingo es un día especial. Para bien o para mal es un día que no pasa desapercibido para la mayoría de las personas. Para algunos es triste, aburrido y deprimente. Es el comienzo de una nueva semana llena de obligaciones y rutina. Para otros, en cambio, es el día para disfrutar de una buena comida en familia, salir a pasear, recorrer algún sitio especial y recibir la semana con una sonrisa (aunque deseando que el fin de semana se estire un poco más). En Maputo, al igual que en varias ciudades del mundo, muchos de sus habitantes eligen pasar el día en familia o con amigos. Para eso, uno de los lugares favoritos es la costanera y su mar. La familia en pleno momento “romántico”.