Wiphala: bandera de los pueblos originarios y algo más…

 

Llegamos a Popayán, en el sur de Colombia, un mediodía lluvioso después de un largo camino a dedo desde Bogotá. Decimos largo porque duró más de un día cuando en realidad la distancia no era tan larga, pero todos los que nos ayudaron en el camino lo hicieron de a pocos kilómetros, por lo tanto, se hizo eterno. Entre los siete vehículos que nos “levantaron” desde Bogotá hasta Popayán nos tocó subir a un patrullero de la policía nacional. El detalle fue que mientras nos llevaban recibieron un llamado por radio donde les decían que tenían que pasar a recoger a dos detenidos por la alcaldía.  Al llegar al lugar, el oficial de la entrada le pregunta al conductor: «¿trae detenidos?» «Nononono, venimos a buscar», gritamos nosotros. Los subieron a la parte de atrás y nosotros ni mu durante todo el trayecto. Debemos confesar que fue una sensación extraña… una más…
Pero lo importante es que llegamos y que en la ciudad blanca, como muchos llaman a Popayán, nos esperaba la familia fundadora de Wipala: un colectivo cultural, un café, un espacio artístico, un lugar de encuentros y el refugio de Magia en el Camino en nuestros últimos días en Colombia.

Algunas fotos del centro, blanco, de Popayán.

Jafeth es artista (http://jafeth.proyectokalu.com), padre de esta hermosa familia y el fundador del centro cultural Wipala. Sus hijos, María Eugenia y Jorge, participan en diferentes actividades culturales, talleres y fundaciones relacionadas con la educación de los niños campesinos de la zona. Su mujer, Argenis, es la encargada, entre otras tareas, de mantener la finca donde todos viven y donde se cultiva un café exquisito, que tomábamos todas las mañanas recién molido. En la finca, también nos mimaba Nidia, la señora que nos preparaba el desayuno y las comidas con mucho cariño.

El café mientras se secaba al sol…

El café listo para moler y tomar!

Anteriormente, la familia vivía en otra finca cerca de Popayán, pero debieron abandonar sus tierras y su casa porque estaban instalados en el camino de la guerrilla, los paramilitares y el ejército. Al estar trabajando con los jóvenes y en cuestiones artísticas y sociales no tardaron en ser objeto de amenazas por sospecha de ser colaboradores de cualquiera de los tres grupos. Antes esta situación decidieron que lo mejor era mudarse.

Entrada a la finca actual.

El colectivo cultural

El colectivo cultural Wipala se encuentra en el centro colonial de la ciudad. Tiene, como todas las casas en la zona, sus paredes blancas, sus ventanas con rejas y sus farolitos. Allí no sólo se pueden disfrutar de muy lindas veladas donde se mezclan y comparten las distintas artes, sino que también pueden adquirirse obras de Jafeth y productos naturales (razón por la cual Dino no puede tomar coca cola…ja).

El primer día estábamos tan cansados que dormimos una larga siesta en el altillo de Wipala y a la noche festejamos en familia el cumpleaños número 40 de Tomás, el novio de María Eugenia, en el café. Además de unos ricos bocadillos hubo música en vivo a cargo de dos amigos de la casa: Edwin y Franco. Mucha música argentina y colombiana en el repertorio, un placer escucharlos.

Al segundo día Jafeth ya nos tenía preparadas dos entrevistas en dos radios de la ciudad. Además de conversar sobre nuestro proyecto, en los dos casos surgió el tema del fútbol, menos mal que fue el día anterior a que tanto Colombia como Argentina quedaran afuera de la Copa América.

Después de las radios, Jafeth nos invitó a comer unas empanaditas de pipán, tradicionales de Popayán, con papa, maní, huevo, ají y varias cosas más.

Para seguir con la prensa, participamos en un programa de televisión y nos hicieron entrevistas en dos periódicos regionales. Fue nuestra primera vez en un programa de televisión en vivo (tenemos una copia del video). Creemos que tan mal no estuvimos…

Al tercer día recorrimos la finca, nos picaron algunos bichos autóctonos, miramos la caída de los seleccionados de fútbol de Colombia y Argentina, conocimos la fundación semillas de maíz, en la que participa Jorge, y terminamos el día con la gran presentación del show de magia para recaudar algunos fondos y seguir camino con nuestro Proyecto Sur. Fue una agradable velada en un lugar muy acogedor. Les dejamos el afiche de promoción y algunas fotos.

En el centro-este del departamento del Cauca habitan los Guambianos (Nammisak), en pueblos y caseríos cercanos a la ciudad de Popayán. Uno de esos pueblos es Silvia, donde todos los martes llegan de las montañas las familias a vender y comprar productos en el mercado local.
La mayoría de las familias se dedican a la agricultura y casi todas tienen alguna vaca para obtener leche, que después venden en los pueblos cercanos.
La vestimenta tradicional se sigue utilizando en el campo como en la ciudad y tanto hombres como mujeres.

La «chiva», el bus típico de Colombia que todavía se sigue usando algunos pueblos. Lo usan para cargar de todo, hasta vacas.

No teníamos pensado ir a Silvia, pero ante la insistencia de algunos amigos y como nos íbamos a quedar dos días más de lo previsto, decidimos ir.
Lamentablemente Silvia, se está convirtiendo en un pueblo “turístico”. Decimos “lamentablemente” en el sentido de que los locales descubrieron que pueden obtener plata de los visitantes y eso desvirtúa un poco la relación entre ambas partes. Cuando nosotros llegamos a un lugar así nos gusta sentarnos en alguna esquina, observar y conversar con quien quiera contarnos un poco sobre sus costumbres y su cultura. Al estar el lugar “contaminado por el turismo” se pierde de a poco esa posibilidad porque las personas sólo aceptan conversar o mostrarte sus habilidades a cambio de dinero, cosa con la que nunca estuvimos de acuerdo. Si nos dicen que no, nos damos media vuelta y nos vamos. Es una pena para el conocimiento mutuo, pero es así…
Por suerte, siempre existe alguna familia dispuesta a contarte un poco sobre su cotidianeidad, en este caso fue Ana Graciela, con su hijito Álvaro en sus espaldas. Con una sonrisa enorme nos contó sobre su familia y sobre la manera en que trabajan y se organizan para que lo que obtienen de la cosecha dure todo el año.

La bandera whipala

El nombre del colectivo cultural está inspirado en la Whipala, la bandera de los pueblos originarios. Esa bandera de cuadros de colores que, por suerte, flamea cada vez más en los países latinoamericanos.
Para los que quieran saber un poco más sobre el significado de esta bandera, les dejamos este link, pero existen muchos más Internet para consultar.

Gracias Maru y familia por regalarnos una whipala!!!

Nos despedimos de Colombia

En uno de los programas de radio en los que estuvimos conocimos a un periodista uruguayo que nos invitó a cenar una carne exquisita con buen vino. Por suerte no habamos mucho sobre fútbol…

No sólo pasamos una velada muy linda con él y su familia, sino que además nos consiguió un bus gratis para llegar a la frontera con Ecuador! Así que esta noche nos vamos con el bus y mañana tempranito emprendemos “a dedo” el camino hacia Quito. Allí nos espera Alexandra, quien nos ayudó a organizar dos presentaciones para adolescentes en un pueblo a tres horas de la ciudad. Estamos muy entusiasmados con presentar nuestro Proyecto educativo para jóvenes!!
Muchas gracias Fernando por todo!!

Nos despedimos de Colombia! Muchas gracias a todos los que nos cruzamos en el camino por hacer que nuestra estadía en el país sea maravillosa!!! Nos vemos pronto!

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Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
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6 thoughts on “Wiphala: bandera de los pueblos originarios y algo más…

  1. Hola, Aldi:
    Entré aquí buscando información sin saber dónde entraba…y me sobrevino una enorme emoción al verlos allí.
    ¡Qué lindo ver hasta donde te llevaron tus pies!
    Los felicito y un abrazo grandote.
    Maru

  2. Hola Juan Manuel!
    Según lo que averiguamos con la gente del lugar, el color de las casas no tiene que ver con la salubridad, como ocurre en otras ciudades del mundo. Al parecer, es una cuestión de identidad: los edificios públicos y varias casas están pintados de blanco desde la época en que la ciudad pertenecía al virreynato de Nueva Granada, y muchos quisieron mantener la tradición.
    un beso grande!!
    Aldana y Dino

  3. Hola chicos
    que maravilla fue vijar con ustedes por Colombia. Cuántas cosas buenas, no tan buenas o diferentes pero interesantes por igual.
    Popayán se ve muy lindo y muy típico y como han viajado en elefante, camello y etc etc ahora también lo hicieron en un pratullero pero como visitantes (por suerte).Bárbaro el afiche de Magia en el Camino y la carita de Alvaro que es una belleza.
    Mucha suerte en Ecuador y disfruten este Proyecto Sur nmaravilloso
    Besiños
    Rosalía y Papá

  4. Que paz, mucho respeto se nota en la limpieza del lugar, paredes limpias sin protestas, y qué rico café!!
    Bsos

  5. Hola chicos, hermoso post!
    Me surgió una duda, por qué las casas pintadas de blanco, es alguna medida de salubridad o algo así?
    Lo de las vacas en la «chiva» eso si que no lo conocía. Vi fotos y videos con gallinas, alguna cabra, animales pequeños en general pero una vaca y atada como la que muestran ustedes jamás. Pobre animal, pero bueno, me imagino que no es maldad sino necesidad.
    Les mando un abrazo y buen viaje!!!

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