10 cosas que nadie me dijo sobre viajar con bebés o niños muy pequeños

¿Por qué siempre suele contarse lo bueno y se deja de lado lo no tan bueno? Creo que al contrario de lo que se piensa, son cosas que uno debería saber de antemano para estar preparado. No para no hacerlo, pero sí para saber con qué nos vamos a encontrar.
No pasa solo con los viajes, claro, sino con muchas cosas entre las que se incluye la maternidad/paternidad. ¿Saben todas las cosas que nadie me dijo de esto de ser mamá? Las cosas más sencillas y cotidianas dejan de serlo y ya no las podemos hacer. Pero eso lo dejo para un post en mi blog personal. En este espacio me gustaría compartirles otras cosas, que posiblemente se suman a las que se producen solo por el hecho de tener un bebé, pero en este caso en el contexto de los viajes.

tahielanden

Estas ideas/sentimientos que quiero compartir están basados en mi experiencia como mamá viajera. No quiere decir que a todas las mamás que viajan les pase o les vaya a pasar lo mismo. Pero son cosas que no suelen decirse y a nosotros viajar con Tahiel, en las circunstancias que lo hicimos, nos cansó y nos resultó más complicado de lo que pensábamos.
Aclaro lo de “las circunstancias” porque si hubieran sido otras, posiblemente, muchas de estas cosas no hubieran pasado. Nuestro viaje es de más de seis meses, lo estamos haciendo con las mochilas y el equipaje de magia, tratando de trabajar y mantener el blog en el camino, en transporte público y con un presupuesto limitado (esto último demanda invertir mucho tiempo, que es una de las cosas que menos tenés cuando estás con un bebé, en la logística).
Aunque no lo crean, si hubiera cambiado cualquier variable de las que les nombré, posiblemente hubiera sido diferente. Por eso, seguimos pensando que nuestros primeros Consejos de cómo viajar con bebés siguen siendo acertados.
Estas líneas no son para asustar a nadie, al contrario. Son para que vayan preparados y puedan disfrutar plenamente del viaje. ¡Poder, se puede! El tema es cómo nos adaptamos a las circunstancias.

1. Nadie me dijo que la libertad viajera se terminó. Sí, como leíste. Todo eso que hacíamos cuándo y cómo queríamos dejó de suceder. Disfrutar de un atardecer tomando una cerveza y conversando tranquilamente; destinar horas de descanso en ver películas, leer y escribir; hacer competencias de Mahjon en la computadora; comer a la hora que nuestros cuerpos nos pidan; entrar a todas las librerías; curiosear en todos los cafés y locales de chucherías; hablar con todos los que se nos cruzan… cosas tan comunes y lindas de los viajes las dejamos de hacer. Simplemente porque no se puede. Claro que si el bebé es pequeño y todavía es más el tiempo que duerme que el que permanece despierto, posiblemente sí puedan hacer alguna de estas actividades. Por lo menos van a poder almorzar y cenar tranquilos. ¡Y eso es mucho!

2. Nadie me dijo que algunos días iban a ser totalmente agotadores. Que esos días iban a tener como protagonistas a los berrinches y al mal humor. Y que justo esos días íbamos a estar en algún lugar donde nosotros queríamos estar, pero él, al parecer, no.

3. Nadie me dijo que después del año y cinco meses (aprox.) no aguantan más de 15 minutos en el carrito. La consecuencia es que eso de caminar y pasear por las ciudades se transforma en una tarea titánica.
Algo tan común en un viaje, algo de lo que más disfruto hacer: caminar por las ciudades con mi cámara de fotos y mi cuaderno, no lo pude hacer. Algo que es tan “normal” para quien está visitando una ciudad, para nosotros se convirtió en algo imposible desde hace un tiempo. Muchos me preguntarán… ¿y por qué no lo llevaban con las sillitas o los portadores? La respuesta es sencilla: Tahiel nunca se aguantó estar en las sillas portátiles ni en ningún tipo de portador (¡los probamos todos!).

4. Nadie me dijo que en cada lugar que visitáramos íbamos a tener que averiguar dónde estaba la plaza más cercana. ¡Y nadie me dijo que hay muchas ciudades en las que no hay plazas! Esto es lo peor. Porque lo otro no está tan mal. Al fin y al cabo, si ya están en edad de ir a la plaza quiere decir que se están acercando a ser más “nenes” y no tan “bebés”, por lo que está perfecto que parte del día se destine a esa actividad. El problema es cuando no hay y la única opción es el espacio para niños que te ofrecen los shoppings.

 

tahieljugando

5. Nadie me explicó con fundamentos la importancia y la necesidad de que los bebés tengan una rutina. Yo era de la idea de que no era tan importante y ahora me doy cuenta que no solo son necesarias para el bebé sino, principalmente, para la salud mental y física de los padres.
A Tahiel le costó mucho tener una y todavía no la tiene (bueno, algo hemos logrado) y eso hace que nosotros no podamos disponer de tiempo para casi nada. Por ejemplo, si se fuera a dormir a una hora razonable, como las 9 o 9.30, nosotros podríamos conversar, ver alguna serie, cenar tranquilos, responder los mails o escribir en el blog sin estar a las corridas. Pero Tahiel se duerme a las 11 de la noche o más. Y cuando lo hace, nosotros caemos rendidos.
Por eso, durante los viajes es muy importante tratar de mantenerle la rutina a los bebés. Aunque eso implique un esfuerzo extra de nuestra parte. A la larga, nos beneficiará.
Y lo pudimos confirmar en nuestro viaje a Cervia, en el norte de Italia.

6. Nadie me dijo lo importante que son los abuelos y que en un viaje así no están. Una de las cosas que más extraño de este viaje largo es que Tahiel pueda disfrutar de sus abuelos y que sus abuelos disfruten de él. Más allá de que sería muy bueno para nosotros que estuvieran para cuidarlo, sabemos que es muy bueno para ellos y para los bebés que empiecen a compartir actividades. Dicen los que saben que no se tienen recuerdos de los dos primeros años de vida, pero también dicen que son los años más importantes para que se forme la personalidad. Por suerte, pronto podrán disfrutarse mutuamente.

7. Nadie me dijo que sería tan, pero tan estresante dormir en casa ajenas. Fue de las cosas más estresantes que hicimos. ¿Por qué? Los que tienen o tuvieron hijos pequeños nos van a entender mejor. En casa ajena tenés que estar con 200 ojos arriba del niño porque no querés que rompa nada (y en general no son casas preparadas para chicos y suelen tener muchas cosas que se rompen. Aunque nosotros preparemos el terreno una vez que llegamos, ellos siempre encuentran algo nuevo para agarrar). Por otra parte, no podés “educarlo” en algunos aspectos que te gustaría porque para eso debés dejarlo, por ejemplo, llorar, y a veces lloran y gritan mucho y los habitantes de la casa empiezan a mirarte con mala cara. No solo porque el grito es continuo sino porque es abrumador. ¿Entonces qué hacés? Le das lo que quiere ante un berrinche con tal de que no haga un escándalo. En tu casa, lo dejarías llorar y si es no, es no. Pero nos vimos en situaciones en que no podíamos creer lo que nos estaba pasando y tuvimos que ceder siempre para que no hiciera un escándalo y terminaran echándonos.
Nadie me dijo que se iba a aprovechar de las circunstancias para lograr lo que quería.

(Nadie me dijo que íbamos a tener que inventar en el camino formas de hacer frente a pequeñas circunstancias, como la lluvia).

tahiellluvia

8. Nadie me dijo que es mejor que a esta edad los viajes sean más cortos (¡o en un vehículo!). Sobre todo por la salud de los padres.
¿Por qué en un vehículo? (si es “tipo motorhome” o tiene donde dormir, mejor).
Porque se soluciona el tema del lugar donde dormir y puede tener su rutina.
Porque se le puede mantener la rutina no solo del sueño, sino también del lugar de juegos o de baño o de comer.
Porque se soluciona el tema del equipaje.
Porque se soluciona parte del ahorro, por ejemplo, con los pañales. Suelen existir muy buenas promociones imposibles de llevar en una mochila.
Porque se soluciona el tema de no romperle sus horarios cada dos por tres. Muchas veces tuvimos que despertarlo a Tahiel a las cinco o seis de la mañana para tomar un bus o un tren y eso generaba un fastidio que a veces duraba todo el día.

9. Nadie me dijo que iba a ser tan difícil cambiar el chip con el que venimos viajando hace 16 años. Cuando uno vive (y viaja) durante tanto tiempo con una persona está acostumbrado a muchas cosas que se ven interrumpidas por la llegada de un loco bajito “que no respeta el horario ni las costumbres” como dice Serrat en esa hermosa canción.

10. Nadie me dijo que iba a aprender a apreciar tanto el silencio.
Después del año y medio los bebés suelen hablar mucho. En realidad no hablan sino que balbucean. Algunos lo hacen de vez en cuando y otros, las 24 horas. Tahiel está en el segundo grupo. A eso se le suma que está en un momento en a veces se le da por gritar. Y grita con un agudo que te cala los huesos (o el cerebro). Tan es así que el vecino del depto donde estuvimos los últimos días (que es cantante) nos dijo que tiene condiciones para ser un tenor y le regaló un dibujo de un gato cantor con la leyenda “El tenor Don Gato”.
Es normal, nos dijeron y leímos. Muchos chicos lo hacen. Pero la normalidad a veces abruma.
Por eso, cuando duerme, un silencio se apodera de nosotros y el cerebro se da cuenta en el nivel de volumen en el que estaba.

(+1)
11. Nadie me dijo que iba a ser tan difícil conjugar el viaje, con el trabajo y con la escritura y mantenimiento del blog. Es que en un viaje así, el tiempo que te queda para esas cosas es mínimo. En nuestro caso, son las dos horas de siesta que duerme Tahiel o, en los casos que podemos, el turnarnos con Dino para llevarlo a pasear. Pero no siempre es posible.
Claro que si es un viaje más de relax, uno de 15-20 días en el que solo nos preocupamos por disfrutar de lugar y del estar en familia, las cosas cambian (y cambian mucho), por eso hacemos hincapié en nuestras circunstancias.

 

(Nadie me dijo que íbamos a tener que inventar técnicas para dormirlo y que se mantenga así)

formadeedormir

tahieldierme

(+2)
Sí me dijeron que vivís cosas hermosas viajando con ellos, pero eso no es tema de este post. Sino el título hubiera sido otro. Claro que disfrutamos de muchos momentos y de ver cómo Tahiel se relaciona con gente de cualquier lugar del mundo, se adapta a todas las comidas, a todas las camas, a cambiar de casa cada tres o cuatro días, a distintos medios de transporte. Claro que nos llena de felicidad verlo sonreir y ver lo simpático y entrador que es con todos. Tanto es así que las personas le regalan cosas por la calle y hasta en los buses. Una cosa es que le regalen los que nos alojan o nos conocen y otra es la gente que lo ve dos minutos. Le han regalado muchos chocolates, panes, galletitas, juguetes y muñecos!

Sí me dijeron que todo pasa, que la vida son ciclos y que pronto, casi sin que me de cuenta, Tahiel crecerá y será un nene (en algunas cosas ya lo vemos “nene”). Que los viajes con nenes son diferentes, que tienen sus cosas complicadas, como en todas las edades, pero que podés compartir más cosas con ellos, podés negociar más, podes conversar y podés tener tu tiempo.
Tenemos muchos planes para hacer con Tahiel apenas sea un poco más grande. Muchos. Algunos los empezaremos a planificar ahora, con tiempo y disfrutando más de algo que me encanta hacer: la previa de los viajes. Porque los viajes tienen tres momentos y está bueno disfrutar de cada uno.

¡Pero a pesar de todo esto seguiremos viajando! Claro que trataremos de aprender de la experiencia. Primero haremos viajes más cortos para presentarnos con el proyecto social que lo tuvimos un poco abandonado estos meses por muchos de los motivos que les contamos antes. También viajaremos para promocionar destinos y contar nuestras experiencias, pero seguiremos regresando seguido a casa.

Como siempre decimos, la adaptabilidad es la base de la felicidad, si uno se adapta claro que disfruta mucho más. El problema es poder cambiar el chip y adaptarse. Si me hubieran dicho todas estas cosas antes de este viaje a lo mejor hubiera estado más preparada, a lo mejor hubiéramos decidido que el viaje sea más corto o a lo mejor hubiéramos administrado los recursos para hacerlo en una especie de kombi o motorhome. Pero no fue así y salió lo que salió. Unos meses muy felices, con infinidad de cosas lindas compartidas, pero al mismo tiempo muy agotadores.

Igual esta mirada y su sonrisa nos sigue derritiendo…
(Otra cosa… nadie me dijo que iba a tener que cargar con sus juguetes!)

 

tahielysusmuñecos

 

 

Viajar con bebés/niños pequeños implica:

  • Tener paciencia. Mucha paciencia. (Digamos que un poco más que en casa).
  • Entender que tenemos que cambiar el chip. Ya no somos uno o dos, somos tres o más. Ya no vamos a contar con el tiempo (y la libertad) que teníamos antes.
  • Que todo lleva más tiempo del que pensaste. No hay prisa. Lo que antes se hacía en un día, ahora es en dos. Lo que se hacía en dos horas, ahora en cuatro. No quieras hacer más de lo que se puede.
  • Que, inevitablemente, los planes cambiarán. (Si ya suelen cambiar cuando viajas sin chicos, con ellos, cambian más).
  • Adaptarse y respetar los tiempos y gustos de los chicos, tanto en el sueño y la comida, como en los JUEGOS. (Cuando sean más grandes habrá tiempo para negociar, se engancharán más con el destino, propondrán actividades, etcétera).
  • Saber que son vacaciones. Relajate. No te enojes si las cosas no salen como las pensaste.
  • Aprender todos los días a disfrutar de otras cosas. El tiempo de las vacaciones es ideal para disfrutar en familia de actividades que durante el año no podemos hacer. No lo desperdiciemos en cosas sin sentido.
  • Siempre recordar el primer punto. ¡Buen viaje!

 

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Aldana Chiodi

Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida.
Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá.
También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.
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About Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y aprendíz de fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo y la nueva vida que elegí junto con mi compañero y amor: La libertad es un viaje de ida. Si querés saber más sobre mi historia podés leer acá. También podés visitar mi blog personal o sumarte a las redes sociales.

22 thoughts on “10 cosas que nadie me dijo sobre viajar con bebés o niños muy pequeños

  1. Hola!!!! Sabes??? Estamos en una habitación en Koh Samui de Tailandia, llevamos justo una semana de viaje con nuestra peque, y no nos podemos sentir mas identificados con vuestro post. Estamos llorando de risa… Es que lo de los pulmones de tenor de vuestro hijo nos ha calado… Jajajaj… La nuestra también habla todas las horas que esta despierta, coge todo lo que no debe coger, a veces creo que tiene 4 brazos. Gracias por este post!! De verdad, que mil gracias, porque hoy sentí que igual me volvía a casa.

    • Hola Susana!
      ajada qué lindo leerte!! Y qué lindo sentir que no estamos solos! jaja
      Son terribles! A mí me pasó algunas veces de querer volver a casa en los siete meses. Es más, averigüé cuánto costaba cambiar el pasaje! jajaja
      Sigan disfrutando mucho del viaje y de la peque!!
      besos de los tres!!
      Después contanos cómo siguió todo!
      Aldana

  2. Estoy planeando un viaje que fin de semana largo a Buenos Aires y descubrí este blog. No puedo parar de leerlo. Me encanta lo que ponen sobre Tahiel, ya que tengo un nene de su misma edad y me siento identificada con muchas cosas que dicen. Nuestro primer viaje con Lu fue cuando tenía 20 días. Nuestros viajes son bastante más espaciados y cortos porque nuestro tiempo y dinero es escaso, pero tratamos de aprovechar cuando podemos. Gracias por compartir sus experiencias.

    • Hola Andre!
      Muchas gracias por tu comentario y bienvenida a Magia en el Camino!
      Es un placer compartir y ayudar a los demás papás a aventurarse en este mundo de los viajes con niños. Muy buenos viajes! Estamos en contacto y bienvenida otra vez!
      Aldana

    • Nati!! Sí! Creo que sí! No es lo mismo, pero por ejemplo, si van esos carros preparados para chicos atrás (que después se hacen carritos para las ciudades, están muy buenos), los nenes suelen poder tener ahí sus juguetes o libros o dormir la siesta y es, algo así como “su casa”. Igual, es más complicado que con un vehículo cuatro ruedas!! aja
      Besos! y gracias!! Sí! Mucha paciencia y amor!

  3. Ser padres no es fácil y ser padres viajeros tampoco. Como todo en la vida los papás viajeros también somos novatos, los peques no vienen con libro de instrucciones. Pero como bien dices hay que seguir viajando y llenando de ilusión la vida. Nosotros seguimos siendo papas viajeros novatos, nuestros primeros viajes fueron más estresantes, pero ahora con dos peques de 4 años y 20 meses vamos aprendiendo cada vez más con cada viaje. Muy buen post, muy real y a seguir viajando!!

  4. Primita…y si te lo hubieran dicho, tal vez lo hubieras hecho igual, porque lo que icen de afuera, hasta que no lo experimentas, crees que los otros exageran je je. BESOS A LOS TRES!

    • jajjaaj tal cual! Siempre cuando estás del otro lado de “ser padre” pensás que los demás exageran! Pero eso es tema para mi próximo post en mi otro blog. Está en el horno, pero no sale porque le falta dorarse! jaaja
      Nos vemos pronto!

  5. Hola Aldana y Dino. Gracias por compartir tu experiencia. No es casualidad que con Eva estemos leyendo este post. Supongo que en algún momento vamos a tener un bebe y vaya a saber uno si va a seguir viajando, asi que hay que analizar esa combinación letal.
    Creo que son dignos de mi admiración, siempre pensé que eran muy valientes de viajar de esa manera con un niño y lo llevaron adelante. Como el viaje siempre nos enseña, esta vez les toco aprender que la menera de viajar iba a tener que ser otra.
    Nosotros viajamos con Walty nuestro perrito y es una buena experiencia previa. Hemos modificado nuestro viaje, paramos de movernos un tiempo y otras cosas, porque el perro estaba estresado, estábamos medios incómodos viajando en el auto, en fin, casi como a ustedes nos paso y nos replanteamos el viaje. En un tiempo quien les dice nos encontramos en las rutas viajando todos en furgones o motohomes :-).
    Un beso grande a los tres, mucha suerte!

    • Hola Nico!
      Muchas gracias por tu mensaje!
      Lo importante es eso, que uno pueda adaptarse a las circunstancias y que eso no lo afecte! Es decir, que siga disfrutando del viaje. A nosotros llegó un momento en que no estábamos haciendo eso, por eso decidimos parar y tratar de volver antes, pero al final no pudimos. Y por eso, paramos en Madrid. Se viene esto en el otro post!
      Ya me veo que nos cruzamos todos en furgonetas! jajaja qué lindo!
      besos!

  6. Eso es valor y lo demás son tonterías!!! La gente nos dice que es imposible viajar con hijos, y nos lo dice a nosotros que vamos en una furgo, donde siempre digo que es un lujo poder ir en furgo, justamente por lo que dices, por que tienen un lugar de referencia, una rutina. También tenemos nosotros esa rutina dentro de la furgo! Pero de mochila… de mochila es una locura!!! jajjaj una locura mágica! Sois muy grandes!!! Genial post! En unos años te reirás y hasta te sorprenderás de haber echo toda esto en vida! 😀

    • jajaja muchas gracias, Marta!! Qué lindo mensaje!!
      Sí! Tenemos muchas ganas de hacer algo en furgo sobre todo por lo que implica para los peques.
      Beso grande y seguimos en contacto!
      Aldana

  7. Podriamos decir que hacen magia viajando con Tahiel en este momento!. Como pusiste esto es parte de un ciclo y que creo que lo estan recontra transitando con amor y sacando energia hasta de las mangas. Gracias por compartir como siempre honestidad y experiencia!.
    Un abrazo grande
    lau y alvaro

  8. Ojo con lograr que se duerma a las 9 p.m. y quedarse disfrutando de la paz hasta tarde porque seguramente bien tempranito se levantará super recargado…y los padres con las ojeras x el suelo! 😛 hermosa forma de vivir la vida en familia! Se reniega estando o no de viaje! 😉 besos!

    • ajajjaj Es verdad, Nati! Pero igual es un milagro que se duerma a esa hora! jaja
      Totalmente de acuerdo, renegar, uno reniega siempre con los niños!!
      Muchas gracias! Beso grande!

  9. Tahiel es digno hijo de sus padres, no soporta el carrito por que ya quiere irse a viajar solito! es como se dice en Ecuador un “pata caliente” jajajaj
    Espero que sigan disfrutando de este momento que ha de ser hermoso para ustedes 2!
    Besos y abrazo

  10. Y si, los viajes cambian con los niños. Nosotros siempre hicimos viajes cortos, no como ustedes, pero incluso los viajes cortos cambiaron. No se pueden hacer caminatas larguísimas como antes y es difícil recorrer ciudades, que tanto nos gustan, porque a ellos no les interesan.
    Al principio me ponía mal y sentía que no aprovechaba bien los lugares pero bueno, viendo que él disfruta más de la naturaleza tratamos de combinar lugares con naturaleza con algo de lo otro también por ahora.
    Nuestro hijo tiene casi 4 así que ahora también nos dan ganas de conocer cosas que vamos viendo que de a poco le van interesando, pensando en él.. Tener un auto es genial y poder alojarse en algún departamentito/casa para no molestar a nadie también, claro que hay que poder.
    Bueno chicos, un beso grande, siempre los leo.
    Saludos!

    • Hola Moni!!
      Muchas gracias por tu comentario!
      Sí, tal cual, a partir de esa edad ya pueden ir combinando intereses de ambas partes y negociando. Se pueden hacer juegos y prepararlos de otra manera. Pronto vamos a publicar algunas ideas sobre eso. Ojalá te sirvan para el próximo viaje. Besos!!

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