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América

[sg_popup id="2" event="onload"][/sg_popup] Esta entrada forma parte de la categoría Rincones de Buenos Aires. Es un poco extensa, pero vale la pena recorrerla. La Avenida de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, es una de las avenidas más emblemáticas y características del centro porteño. Comienza y termina en dos plazas. Une la Plaza de Mayo, donde se localiza la Casa de Gobierno (conocida como la Casa Rosada) y la Plaza del Congreso, donde en uno de sus extremos se encuentra el Palacio del Congreso de la Nación Argentina. Las 9 o 10 cuadras (depende cómo se las cuente) que unen las dos plazas son testimonio de una época que buscaba mostrar toda la opulencia del momento. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la ciudad miraba hacia Europa y la necesidad de modernización no pasó desapercibida para sus entonces gobernantes. Así fue que la Avenida de Mayo se abrió con los objetivos de: crear un espacio comercial y festivo, de facilitar el tráfico, de favorecer las condiciones de higiene y de embellecer la ciudad teniendo como modelo los boulevares parisinos. Para su construcción se demolieron muchas construcciones pertenecientes a las clases altas de la época, por lo que hubo mucha resistencia al proyecto. Además, fue necesario derrumbar una parte del Cabildo de Buenos Aires. En sus hoteles, bares, restaurantes y palacios tuvo lugar la vida pública, política y cultural de la Buenos Aires de principios del siglo XX. En la actualidad, es posible observar en su arquitectura el aporte inconfundible de los inmigrantes españoles, franceses e italianos. Los invito a un breve recorrido por la Avenida de Mayo. ¿Están listos? ¡Nos vamos a caminar! 

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[sg_popup id="2" event="onload"][/sg_popup] “Cuando caminás pasan cosas”, solemos decir siempre que alguien nos pregunta cuál es la mejor manera de conocer un lugar. Y no solo lo decimos, sino que lo hacemos. Caminar y mirar los detalles es una de las cosas que más disfruto cuando llego a un lugar que no conozco o a un evento en el que nunca estuve. Por eso, en la Fiesta Nacional de la Vendimia 2013, en la provincia argentina de Mendoza, hicimos eso. Si bien la fiesta dura varios días y tiene muchas actividades, que les contaremos en los próximos post, hay un evento llamado “El carrusel”, que todos los mendocinos y visitantes esperan con ansiedad. Este evento consiste en el desfile de los carros que representan a cada departamento de la provincia y se realiza el día del acto central, por la mañana. Es el mismo desfile de la noche anterior, llamado la Vía Blanca de las reinas, pero un poco más largo y de día. Cada carro está decorado con la intención de mostrar los principales atributos productivos del departamento. Sobre el carro se ubican la reina departamental y su corte. Mientras el carro avanza por las calles de la capital mendocina, las chicas van arrojando al público distintos productos: limones, melones, racimos de uva, helados, botellas de agua, caramelos y hasta sándwiches de carne! Con esto se relacionan los ¨caza-regalos"...

[sg_popup id="2" event="onload"][/sg_popup] "Sacarte el delantal y ponerte los tacos". Así es como define una de las 22 integrantes de la Cooperativa de Trabajo Encuentro, la variedad de actividades que realizan en sus proyectos de comercio justo, economía solidaria y turismo comunitario. Al escuchar esa frase no pude más que imaginar todo el esfuerzo, el trabajo y el amor propio que esas mujeres pusieron en un sueño que es cada vez más palpable y que poco a poco toma más vuelo. Llegamos a Villa Constitución, una localidad cercana a Rosario, gracias a la invitación de Yamile Mugsi, quien colabora con la Cooperativa con mucha pasión y amor por lo que hace. Allí nos recibió Nidia con unos ricos mates, dulce casero y torta esponjosa. La mesa bajo la sombra, la brisa fresca y el jardín eran el escenario ideal para escuchar sus historias. Historias simples, pero con lujo de detalles. Historias que te hacen retroceder en el tiempo. Historias sobre la ciudad y su gente. Historias que llevan a preguntarle: ¿sos guía turística? Y ella, franca y contundente, responde: “No, soy vieja y tengo buena memoria”.  

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