Image Alt

Asia

 

En esta época del año todo el norte de india se llena de colores, no sólo por la gran cantidad de festivales que se celebran, sino también por las bodas. Es la época de las bodas y cada boda tiene, en la mayoría de los casos, una duración de tres días. Decimos en la mayoría de los casos porque pueden durar también 7 o 30 días!! Creemos que las de 30 días ya casi no se festejan…

Las invitaciones suelen ser grandes, muy “barrocas” y en ella figura la programación de los festejos. Si hay 100 invitados se imprimen 101 tarjetas, porque una es para el dios de la felicidad. En general, la primera fiesta es la de compromiso donde los novios intercambian anillos y la familia de la novia hace presentes para los novios y la familia del novio. Previamente a la boda se celebra el sangit (música en hindi). Esta celebración es propia de las mujeres, en la que se canta, baila y come. En ella participan las parientes y amigas de la familia de la novia. Suele tocarse el dhol, un intrumento tradicional, y es el momento de la decoración con henna de las manos y brazos. Se supone que cuánto más cercana a la novia es la invitada, más complejo es el dibujo que se le realiza. Mientras las mujeres realizan esta celebración, puede ser que los hombres hagan una fiesta alternativa, pero no como se pueden imaginar en occidente, sino que ponen música a todo volumen y bailan solos al compás de la música de Bolywood.

Si bien ya hace una semana que estamos en India, no queríamos dejar de contarles nuestros últimos pasos por Sri Lanka y alguna que otra curiosidad más. Las fotos de esta entrada no son las mejores, pero por distintos motivos son las únicas que tenemos... En la región montañosa del país, donde se encuentran las plantaciones de té, nos alojamos en la localidad de Nuwara Eliya, una ciudad establecida por los ingleses en el siglo XIX. A la ciudad no le queda mucho de su pasado esplendor, pero todavía se pueden apreciar algunas construcciones de la época inglesa.

Los buses en Sri Lanka son básicos, muchos de ellos muy viejos, con pasajes extremadamente baratos y no hay diferencia entre los de corta y larga distancia. Todos son como colectivos urbanos. Además, tienen la ventaja de que llegan a todos los rincones del país. Hasta acá todo estaría dentro de lo “normal” sino fuera por los descontrolados chóferes que se sientan al volante. No entendemos por qué aparentan siempre estar corriendo carreras, sin respetar la mano, intentando todo el tiempo sobrepasar al de adelante cuando saben que deben frenar en la siguiente parada. Viven colgados de la bocina y acompañan el viaje con música funcional a todo volumen. Si a esto le sumamos que la mayoría de los caminos y rutas son serpenteantes, y es lo mismo si llueve o no, el cóctel está servido y no es apto para cardíacos. Más allá de esto, es nuestro medio de transporte para unir las localidades a donde no llegan los trenes. Entre esas localidades se encuentran Dambulla y Sigiriya, dentro del triángulo cultural, que visitamos en un día lluvioso. Estación de buses de Dambulla

Otra vez se hizo presente la lluvia en nuestro viaje. Ya en el sur del país llovía todos los días, pero sólo a la tardecita y durante una hora aproximadamente. Pero desde que abandonamos el sur llueve todos los días y casi en forma continua… Gracias por los mensajes y por preocuparse por nosotros, estamos muy bien. Ya nos fuimos del norte del país, donde la situación estaba peor, y ahora estamos en Kandy, en el centro. Hoy, después de más de 10 días, se asomó un poquitito el sol... menos mal porque ya no tenemos ropa seca... Va la entrada... Mucho antes de la llegada de los árabes, portugueses, holandeses y británicos a la isla, las primeras civilizaciones cingalesas se asentaron en el centro-norte del país. Desde el 400 A.C hasta el siglo XIII de nuestra era las principales capitales del país, Anuradhapura y Polonnaruwa, se construyeron en lo que hoy se conoce como el triángulo cultural que incluye, además, localidades como Dambulla y Sigiriya.

Acá estamos!! No sólo es difícil subir las fotos (las tuvimos que poner más chicas) sino que es complicado encontrar un lugar donde se pueda acceder a internet. Pero acá va la primera entrada!

El colectivo 187 nos dejó, después de casi dos horas y por menos de medio dólar, en el centro de Colombo, la capital actual de Sri Lanka. El viaje fue caluroso, largo y comenzó a despertar nuestros sentidos.